Ante la ausencia de información oficial, economistas idean métodos para calcular la inflación

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La inflación de alimentos, en Venezuela, es la más alta del mundo. Foto: Archivo.

 

La inflación de alimentos, en Venezuela, es la más alta del mundo. Foto: Archivo.

La opacidad en el suministro de la información oficial, relativa a indicadores económicos y sociales, es una práctica habitual del gobierno Bolivariano, así como otras entidades estatales como el Banco Central de Venezuela. Las cifras relativas al desempeño de la economía: producto interno bruto, inflación, índices de escasez, entre otros aspectos, son un secreto de Estado en la Venezuela de 2017.

El recientemente destituido presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, justificó la medida y calificó como un «problema político» producto de la «guerra económica», el ocultamiento de las cifras, al tiempo que oficializó el veto informativo. En diciembre de 2016 el BCV emitió su último boletín oficial.

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El cálculo de la inflación y de cuál será el desempeño de la economía nacional en un lapso determinado es un dato de suma relevancia para las empresas privadas, las cuales deben hacer sus proyecciones de presupuesto y eventual permanencia en el país.

«Hacemos malabares con la información que nos suministra el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Cepal. El asunto medular radica en a quién creer, pues las proyecciones son diversas y van desde el extremo del FMI hasta vaticinios más moderados como los hechos por entidades cercanas al gobierno de Venezuela como la Cepal», dijo un empresario a El Pitazo, luego de exigir anonimato.

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La pesquisa también se hace con datos suministrados por firmas privadas venezolanas, las cuales tienen sus propios métodos de cálculo y los resultados de sus investigaciones se presentan en los muy concurridos foros de proyecciones y perspectivas que se llevan a cabo en todo el país, varias veces al año. De hecho, algunas reciben fondos del exterior para financiar los trabajos de campo que implica estimar un índice de precios al consumidor.

Para poner orden en las cifras, el presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, José Guerra, presentó la semana pasada sus propios cálculos de inflación, los cuales pretenden convertirse en referencia para llenar el vacío que dejó el BCV.

Guerra, ex gerente de estudios económicos del BCV, aseguró que la data que se levanta como alternativa tiene el mismo método que aplica el ente emisor.  Dijo que la referida comisión constituyó un grupo de apoyo profesional a la investigación y que mensualmente suministrará las cifras que el gobierno se empeña en esconder. También se usará la metodología del Instituto Nacional de Estadística (INE), institución que sólo suministra las cifras de empleo y desempleo en el país, con dos o más meses de retraso.

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«El índice de precios al consumidor de la Asamblea Nacional (Ipcan), será referencia obligada», dijo Guerra, al momento de presentar al equipo que hará las investigaciones de campo.

El también diputado y economista Ángel Alvarado explicó que la investigación se basa en medir la variación de los precios de la canasta de bienes y servicios promedio de una familia venezolana.

De los rubros que el  INE trabaja para medir la inflación la oficina parlamentaria utiliza los siguientes rubros de acuerdo a la información suministrada por la “IV encuesta de presupuestos familiares” : Arroz, harina de maíz, pan de trigo, pollo, pescado, huevos, cebolla, tomates, azúcar, compotas, aceite, leche en polvo, pañales, transporte público, bombona de gas, alquiler de vivienda,  servicios e internet y teléfono, jabón de baño, cine, restaurante, seguro HCM, colegios, vestido, calzado.

El economista Alvarado detalló la metodología para calcular el Ipcan: se identifica la canasta de bienes y servicios representativa del consumo del venezolano promedio; se consideran las ponderaciones o importancia relativa asociada a cada rubro que compone la referida canasta. Se toma un período inicial, que va a ser la base de comparación. Finalmente, s obtienen los precios de los productos que componen la canasta de bienes y servicios en el período tomado como base de comparación.

Los investigadores visitarán, mes a mes, los mismos establecimientos que sirvieron de prueba piloto y se comparan los precios de los mismos bienes y servicios de ese período base.

Posteriormente, se tomará el precio de cada artículo comprado en el mes actual y se divide entre el precio del mismo artículo en el período base.

«Se multiplica el resultado obtenido por la importancia relativa de cada producto. Se suman los resultados. Dicho resultado constituye el Ipcan, el cual será presentado periódicamente».

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No obstante este esfuerzo institucional, algunos economistas, como Luis Vicente León, estima conveniente que el BCV retome sus funciones e informe los datos oficiales de la economía nacional. En su reciente participación en un foro organizado por Venamcham, León dijo que la empresa que preside, Datanálisis, también hace cálculos pues sus clientes están ávidos de información.

«Es bien difícil calcular la inflación si incorporamos en la data los precios de los productos que venden los bachaqueros pues según el rubo varían mucho. No obstante se hace el esfuerzo y hay cifras estimadas. Para 2017 la inflación sería de 500 a 560%. Se parte de una base para poder tener proyecciones», dijo a los foristas.

 

 

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