El Día del Maestro no fue de celebración, sino de protesta para los docentes caraqueños

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Los docentes se reunieron en los alrededores de la Plaza Bolívar de Caracas. Foto: Génesis Carrero Soto

Caracas.- Luis Barreto tiene seis años ejerciendo la docencia en el liceo bolivariano Julio Bustamante de la parroquia El Recreo en Caracas. Su sueldo es de 6.000 bolívares soberanos al mes, lo mismo que se gana en solo un día trabajando como Dj en una fiesta. Por eso, salió a protestar este 15 de enero, cuando se celebra en el país el Día del Maestro.
Junto a él, un centenar de educadores hacía el mismo reclamo: “salarios justos y no de miseria”. Los docentes tomaron el Casco Histórico de la ciudad capital para exigir respeto a la convención colectiva, cuyos estatutos salariales han sido quebrantados desde agosto de 2018, cuando el Ejecutivo consolidó el cambio de la moneda y los docentes pasaron de cobrar 6.5 salarios o más, dependiendo de su experiencia y años de servicio a salario mínimo plano.

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El Magisterio se concentró en la plaza Bolívar de Caracas desde las 9:00 am y antes de las 11:00 am inició una caminata hasta el Ministerio de Educación, que debió cambiar de ruta cuando funcionarios de la Guardia Nacional impidieron a los docentes transitar por la avenida Urdaneta.
Al llegar a la sede del ministerio, los docentes entonaron el Himno Nacional y ofrecieron un minuto de silencio por la profesora Yoselin González, asesinada de un tiro en la espalda en Cagua el pasado 8 de enero, y por todos los maestros fallecidos por falta de medicinas y el “paupérrimo seguro social” que tienen quienes se dedican a educar a los jóvenes de Venezuela.

Sin nada que celebrar

Caminaron hasta la sede del Ministerio de Educación, donde los recibió un contingente de la PNB. Foto: Génesis Carrero Soto

“Ser maestro es ser sobreviviente”, fue la respuesta de Yulay Figueroa cuando se le preguntó qué era para ella ser docente. “¿Cómo pasas un mes con 5.000 bolívares si un cartón de huevos cuesta 4.500?. Yo tengo vértigo y la pastilla cuesta 5.000, así que me rebusco dando clases particulares de inglés para poder salir adelante”, contó Figueroa, mientras sostenía un cartel de los colgados en el centro de Caracas para la juramentación de Nicolás Maduro, que alteró para escribir “Soy Docente. Paro activo”.
Los docentes desplegaron una bandera y en torno a ella se reunieron para contar sus experiencias y clamar unidad nacional en su lucha por reivindicaciones salariales. Ariannyx Rojas fue una de las que contó su experiencia: “Tengo tres años y medio como maestra y siempre he sabido que el docente es mal pagado, pero jamás que no podría tener dinero ni siquiera para cubrir mis necesidades básicas. Como docente I cobro 2.400 bolívares quincenales y con eso no puedo pagar nada. Nunca he pensado en ser rica, pero tampoco quiero ser mendiga”, gritó.
Los maestros fueron convocados por Edgar Machado, representante del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema) de Distrito Capital, a “una interrupción a las labores” este jueves 17 de enero en todas las escuelas oficiales del país.
Llamaron a un paro activo para este jueves en todas las escuelas del país. Foto: Génesis Carrero Soto

“El primero que está violando la contratación y los derechos de los educadores en Venezuela es el ministro Aristóbulo Istúriz. Pedimos a todos los padres y representantes que nos apoyen. El miércoles vamos a entregar un documento ante la Inspectoría del Trabajo para exigir al ministro que respete nuestra convención y el jueves llamamos a un paro, que no es un paro, es una interrupción de actividades en educación básica, media y educación especial”, informó el dirigente sindical.
Pasadas las 12 del mediodía, los maestros se mantuvieron bajo el sol esperando respuesta y atención de los representantes de la cartera de educación, quienes se negaron a bajar para atenderlos, pero recibieron en su edificio a una pequeña representación de los manifestantes.
“Será que vamos a tener que seguir en las calles, dejando que los muchachos no vean clases. Y ellos nos dicen que nosotros le violentamos el derecho a la educación a los chamos, pero son ellos los que violan nuestros derechos y los de los niños también”, gritó una maestra jubilada mientras buscaba una sombra donde esperar.

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