FOTOS y VIDEO | Ante la promesa incumplida del pernil, el 23 de Enero protestó en Miraflores

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| Foto: Ronald E. Peña

Caracas. – “Compren carapacho que lo que ustedes pagaron no llegará”, les dijo Luis Istúriz, alias «el Chaca», a las familias del 23 de Enero que preguntaban por el pernil que prometió el presidente Nicolás Maduro en el mes de noviembre. La crudeza con la que «el Chaca» decía que podían dirigirse a cualquier lugar a reclamar porque no habría respuesta, produjo que varios sectores bajaran y caminaran por la avenida Sucre hasta llegar al Palacio de Miraflores, donde fueron recibidos por Casa Militar y la Guardia Nacional.
No solo les molestó la falta de seriedad por parte del Estado Mayor de Caracas, sino la poca respuesta que ha tenido el gabinete de Maduro durante meses ante el racionamiento de agua y hasta de luz eléctrica. El pernil solo fue un detonante para que una de las zonas más chavistas pidiera a las autoridades que no jueguen más con el hambre de los que menos recursos tienen.
“Nos hace falta Chávez. Si él estuviera no recibiéramos migajas”, manifestó Jorge Aranguren a El Pitazo, quien se siente revolucionario y también defraudado por Maduro. “Solo vienen a buscarnos cuando necesitan los votos y nosotros vamos y votamos”, siguió diciendo el vecino que vive en Sierra Maestra.

Aunque llegara el propio 31 de diciembre, como ocurrió el año pasado, los habitantes de la zona populosa expresaban su deseo de llevar el pernil a una mesa navideña carente de alimentos.
Casa Militar recibió “una orden de arriba” y comunicó que un vocero de Freddy Bernal -quien es jefe de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción- llegaría para entablar “una mesa de diálogo” que solucionara la molestia de la comunidad.  “Vamos a intentar resolver, aunque no sea hoy”, fueron las primeras palabras del funcionario que llevaba una gorra roja.

| Foto: Ronald E. Peña

En las adyacencias del palacio presidencial también había habitantes del Cajigal y El Observatorio. Entre ellos escogieron a dos voceros principales; eran garantía de la revolución, manifestaron. Con esas dos personas sentían seguridad de que no serían burlados una vez más.
En la entrada del 23 de Enero protestaba otro grupo de vecinos que se había quedado rezagado. El dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Alexander Nebreda, junto al concejal Ronald Casique y un representante del Ministerio de Alimentación llegaron a ese lugar para intentar mediar y que los manifestantes cedieran el paso, pero no fue suficiente. Entonces se trasladaron hasta las cercanías de Miraflores para llegar a un acuerdo general.
Más de 8.900 familias habían dejado de recibir el pernil. «El Chaca» les dijo que no llegarían. También llegó a los oídos de los vecinos que la alcaldesa Érika Farías mantenía la tesis de que los perniles no pudieron llegar a Venezuela. Nada les convencía. Ni siquiera que les devolvieran los 500 bolívares soberanos que habían cancelado hace dos semanas.
“Mientras ustedes están detrás de un escritorio, nosotros nos aguantamos los insultos. Nos dicen ladrones. No es justo”, dijo una líder comunitaria a los representantes de Maduro.
De acuerdo con los testimonios, las bolsas de la comida y los perniles los estaban vendiendo en el sector Cristo Rey y en el bulevar de Catia en 5.000 y 7.000 bolívares, respectivamente.  “¿Cómo nos van a decir que no hay pernil si nosotros vemos cuando los venden a sobreprecio?”, preguntaban a Nebreda.

| Foto: Ronald E. Peña

A esta asamblea improvisada también llegó un vocero del Despacho de la Presidencia. Una de las primeras soluciones que ofreció la comisión fue resolver el problema en dos semanas. “Vamos a alargar la Navidad y el Año Nuevo porque a ustedes les da la gana”, contestaron los demás.
Entre dientes, una señora decía que por funcionarios como ellos, Maduro había perdido tanto apoyo popular.
La comisión del Gobierno no encontraba la manera de justificar cómo había pernil en unos sectores de Caracas, pero en otros no.  En ese momento, cuando se comenzaban a retirar los vecinos para seguir trancando la calle como se había acordado desde temprano, llegó otro vocero del Ministerio de Agricultura Urbana quien dio con la solución aceptada por la mayoría: pagar un combo hallaquero compuesto por hortalizas, pabilo, dos pollos y un pedazo de carne. El costo era de 7.300 bolívares; sin embargo, el Estado subsidiaría el 70 % y restaría los 500 bolívares que ya se habían pagado por el pernil, para que solo cancelaran 1.600 bolívares soberanos en un lapso de siete días.

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Se harán dos operativos. El primero se efectuará en la sede del ministerio este 30 de diciembre y la capacidad de atención será de 6.000 familias. El día de fin de año atenderán a las casi 2.000 familias que restan.  Para evitar que “se roben los tickets” y que no cancelen el dinero, los jefes territoriales del Clap firmarán un acta de compromiso.
Aunque la mayoría gritó “así es que se gobierna” y manifestó su alegría por esta solución, otros gritaban que eso no era suficiente porque de igual manera estaban siendo burlados. Casa Militar restableció el paso a las 5:40 pm aproximadamente.
Fuentes independientes indicaron a El Pitazo que los funcionarios de la GN encargados del Puerto de La Guaira solo dejaron salir cuatro contenedores con pernil con destino a Integral de Mercados y Almacenes (Inmerca), lo cual causó molestias en la alcaldesa de Caracas.

| Foto: Ronald E. Peña
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