Niños asesinados en Vargas presentaban signos de abuso y desnutrición

Dos hipótesis son manejadas por las fuentes policiales: el ajuste de cuentas, por la presunta conexión de familiares con la micro distribución de drogas, o la intención de los familiares por librarse de la responsabilidad del cuido de los pequeños

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Bloque 10 de marzo
Medicatura Forense de Pariata confirmó que los cuerpos de los niños del 23 de enero presentaban bajo peso y talla, además de registrar fracturas no atendidas y otros signos de abuso físico. Foto: Cortesía Vargas Es Noticia

La Guaira.  En el bloque 3 de la Prolongación 10 de Marzo, esos edificios que comparten hermandad y estructura con los bloques del 23 de Enero y están ubicados en la avenida Soublette del estado Vargas, los pasillos están a oscuras. El robo de lámparas y bombillos se ha hecho común.

La estructura luce curtida y opaca por el deterioro. El número de identificación sucumbió al tiempo. Pero por estos días, si alguien pregunta cuál es el bloque tres, alguna voz responde: “es ese, el bloque donde mataron a los chamitos”.

 Y es que el triple homicidio de los pequeños Yoenny Daniela Prieto Paduaniz, de 5 años; Brayan Alejandro Prieto Paduaniz (7), y Branyelis Fabiana Prieto Paduaniz (8), descubierto el pasado sábado 12 de enero, ha generado un clima de desconcierto entre los residentes del superbloque.

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“Uno veía a esos niños por el pasillo descalzos, a veces no habían comido. Si es verdad que los tenían descuidados, pero de allí a que vayan a matarlos hay un largo trecho. Uno no puede imaginarse que alguien que sea de su propia sangre haga eso”, refiere una vecina del bloque 3 de 10 de Marzo, que no quiere ser identificada.

Como se recordara los tres pequeños fueron encontrados sin vida dentro de un pipote de plástico azul, de los utilizados como reservorio de agua potable. El hallazgo fue realizado por una comisión de los Bomberos de Vargas que acudieron al sitio por el reporte de los vecinos sobre un incendio en el apartamento donde los niños vivían con su abuela Yasmín Eterbina Prieto, la pareja de esta, así como dos tíos: Jazmín Prieto Paduaniz (18), quien se encargaba de cuidar a los pequeños y Henry Alexander Prieto Paduaniz (31), quienes permanecen detenidos en las celdas del Cicpc Vargas mientras la Fiscalía Octava de Vargas investiga el triple infanticidio.

“Ellos eran unos niños desatendidos. La verdad es que da mucho pesar este caso. La familia no tenía tiempo viviendo aquí. Se mudaron hace unos cuatro años. Realmente nunca hicieron nexos con la comunidad, porque eran malencarados. Y pues uno  pensaba que estaban metidos en alguna vaina. A la madre de los niños la detuvieron. Dicen que por robo, pero fue porque traficaba droga. Desde que ella se fue los niños quedaron a la deriva”, refiere una vecina de 10 de Marzo, quien cuenta que los hermanitos eran atendidos en un comedor comunitario pues presentaban desnutrición.

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Lo dicho por la vecina es confirmado por fuentes de la Medicatura Forense de Pariata: los cuerpos de los niños confirman que estaban bajos de peso y talla, además de registrar fracturas no atendidas y otros signos de abuso físico. “Existen signos típicos en niños golpeados y maltratados. Lamentablemente en las crisis sociales que se enfrentan, los niños son los eslabones mas vulnerables”, comentó una especialista de la morgue que funciona en Pariata.

En cuanto a la investigación policial, funcionarios de la delegación del  Cicpc se mantienen en total hermetismo, pues aseguran que lo delicado del caso lo amerita.

A pesar de ello, se pudo conocer que se manejan dos hipótesis que son investigadas. Por un lado, que los niños hayan sido víctimas de un posible ajuste de cuentas por la relación que la madre de los niños y uno de los tíos han mantenido con el microtráfico, no sólo en 10 de Marzo sino en los bloques de 23 de Enero, donde residían antes de mudarse a Vargas. La otra teoría tendría que ver con el deseo de librarse del cuido y manutención de los niños, lo que responsabilizaría a la familia que debía cuidarlos.