Entre 70 y 100 dólares cobran gestores por apostillar documentos en Táchira

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Hasta el techo de la casa del Registro Principal llega la cola de apostilla de documentos | Foto: Mariana Duque

El trámite en el Registro Principal lleva su tiempo porque los solicitantes se multiplican hasta el punto de que es normal que la cola llegue hasta la azotea del edificio. En medio de este torbellino, los gestores hacen su «agosto»

San Cristóbal.– Apostillar un documento en el Registro Civil de San Cristóbal, estado Táchira, es un trámite engorroso, no solo porque para conseguir la cita es casi imposible y la mayoría del tiempo los usuarios se ven obligados a pagarle a un gestor, sino también porque al llegar al lugar no hay espacios suficientes para la espera.

Las instalaciones que anteriormente eran adecuadas para los escasos documentos que se legalizaban y se apostillaban, ahora quedaron pequeñas. Al llegar el día de la cita, con lo requerido, el usuario debe acudir al tercer piso, un área pequeña en la que apenas caben unas 20 personas de pie, por lo que quienes van llegando se ven obligados a tomar las escaleras, seguir en el piso siguiente, continuar en las escaleras próximas hasta llegar a la terraza, donde continúa la larga fila de personas al sol o agua, de pie.

“Suba que camino es lo que le falta”, responden quienes están en medio de la cola caracol cuando alguien pregunta ‘¿quién es el último en la cita de apostillar?’. El laberinto con personas que llevan carpetas y portatítulos en mano dan las señales de que en algún momento se llegará a la última persona en la fila.

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Pasadas las ocho de la mañana, las funcionarias comienzan a pasar a los citados. A ratos la cola corre, pero por momentos se detiene entre 20 y 30 minutos. Hay madres que se ven obligadas a llevar a sus niños pequeños, quienes se sientan en donde pueden, juegan con el piso, lloran y se agotan, porque no hay un espacio donde puedan descansar de tanta espera.

Hora y media tardó Yesenia Parada en pasar de la terraza (último piso del edificio) a las escaleras del piso siguiente, en donde ya había sombra. Sorprendida por la cantidad de gente que llevaba documentos para apostillar, aseguró que en ningún momento pensó hacer una cola en el techo de un edificio para poder cumplir con un trámite legal de su país.

La última vez que apostilló unos documentos de su hijo, que vive en Bogotá, fue hace dos años. Llegó a hacer la cola a las cinco de la mañana, y a las nueve ya estaba fuera del registro. En esta oportunidad llegó a las ocho, pero eran las diez y treinta y todavía le faltaban dos pisos de cola.

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La cola para apostillar ocupa tres pisos de la sede del Registro Principal | Foto: Mariana Duque

“Mi idea no ha sido irme del país. Quedé con mi esposo y un hijo; mis otros tres hijos están en países distintos, pero sí estoy apostillando poco a poco mis documentos. Una alumna me hizo el favor de sacarme la cita, porque aunque intentaba todos los días meterme en la página, parece misión imposible”, expresó Parada, quien da clases en la Universidad Católica del Táchira (Ucat).

Luisana Chacón pagó 10.000 bolívares por su cita para apostillar partidas de nacimiento y título universitario. Llegó a las siete de la mañana al Registro Principal y pensó que saldría, mínimo, a las diez de la mañana, pero al entrar se dio cuenta de que tenía al menos unas 200 personas por delante.

“Me impresiona la cantidad de gente y no entiendo cómo en el Registro no habilitan otros espacios para esto si saben que se volvió insuficiente. Yo quería pagar a alguien que me hiciera el trámite, pero por cada documento me cobraban 100.000 pesos, 50 dólares y así, pero yo gano en bolívares y medio me alcanza para comprar comida; por lo tanto, es imposible”, indicó Chacón.

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El espacio habilitado desde hace años para apostillar se hizo pequeño ante la demanda | Foto: Mariana Duque

Hasta 100 dólares

En la entrada al área de apostillas hay una hoja en blanco pegada en la pared con la frase “El trámite de apostilla es totalmente gratuito”, y sin duda, quien lleve sus documentos con la cita y lo que se requiere, no tiene que pagar nada, pero los testimonios sobre gestores que laboran por fuera van y vienen dentro de la cola.

Ángela, quien prefirió no dar su apellido, pagó 50.000 pesos para lograr la cita de apostilla. Le faltan documentos por legalizar, pero los que ya tenía listos los fue apostillando para no hacer tan lento el camino de salida del país. Hace dos semanas preguntó a unos gestores cuánto cobraban por la apostilla de documentos, y le cobraban por cada uno 100 dólares.

“Casi me muero; no puedo pagar 100 dólares por documento, cómo se les ocurre. Aquí todo es un chanchullo, uno así no puede. Intenté sacar la cita, pero no pude. Por eso terminé pagándole al gestor que me cobró más barato y venirme yo misma a apostillar; me cobró 50.000 pesos”, expresó.

Al lado, una mujer, que prefirió no dar su nombre, indicó que por documento los gestores le cobraban 70 dólares, cifra con la que no contaba, por lo que decidió también pagar la cita y seguir adelante.

Como ellas, los comentarios de cobros de gestores se escuchaban como un susurro, pero no todos se atreven a denunciar. El temor de que el trámite no se cumpla después de hablar es más fuerte.

Aunque el trámite de apostilla es gratuito, en el Registro abundan los gestores | Foto: Mariana Duque