La solidaridad es una oportunidad para conectarse con los otros y crecer emocionalmente

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Iniciativas como Un Juguete Una Buena Noticia buscan mantener la esperanza de los niños y regalarles, con los juguetes, sonrisas y diversión | Foto: Rayner Peña

 
Para Guido Villamizar, la solidaridad es importante, pero la gratitud lo es aún más. Justamente por eso, siente que agradecer se traduce en ayudar siempre que se pueda. No sabe si es solidario; no lo había pensado con detenimiento, pero definitivamente cada oportunidad que tiene para ayudar a mejorar su entorno o ser útil para alguien que necesita apoyo es una manera de sanar, crecer y crear conexiones con otros.
Guido, productor audiovisual de 25 años de edad, prefiere activar la solidaridad desde su rol como ciudadano, incluso dentro de sus círculos de amigos y conocidos, que a gran escala. Cree más en las acciones de los particulares que en las de grupos sociales.
“No se trata de grandes actos de solidaridad, sino de reconocer en el otro una necesidad y, si tienes las condiciones para ayudar, debes hacerlo desde la individualidad”, reflexiona. Piensa en cada mes de 2018 y se sabe contento de haberse acercado a una parte suya que no había expresado ni experimentado antes.
En época navideña, la necesidad de compartir y ayudar aumenta. Así lo considera José Félix Salazar, psicólogo social de la Universidad Central de Venezuela (UCV): “Somos un país en el que la referencia de Jesús y la Navidad son muy fuertes. Él (el Niño Jesús) viene de un hogar muy humilde; desde el cristianismo, valores como la solidaridad tienen mucha influencia. La práctica del Niño Jesús y los regalos ponen a la gente en contacto con esa necesidad de compartir”.
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Explica que la solidaridad es ejercida en todas las sociedades y en todo momento, y no es un valor exclusivo de los países que atraviesan crisis económicas o sociales. Aunque sí admite que, en Venezuela, en medio de un proceso hiperinflacionario y con la caída diaria del poder adquisitivo, se han creado redes para ayudar, sobre todo, a poblaciones vulnerables.
Enfatiza la diferencia entre caridad y solidaridad: “La caridad es vertical y tiene una relación de poder con respecto al otro; no implica que la situación del otro cambie. La solidaridad genera capacidades para hacerle frente a la vida; hay un reconocimiento del otro”.
Guido intentó generar un cambio significativo con su mayor acto de solidaridad: “Le dije a un amigo que se mude a casa porque él vivía en Guatire —zona periférica de la capital— y le costaba muchísimo hacer sus actividades diarias por el problema con el transporte”.
En medio de la crisis, aumentaron las ollas comunitarias que atienden a poblaciones vulnerables como adultos mayores y niños de sectores pobres del país | Foto: Rayner Peña

Desde pequeñas acciones

José Félix Salazar insiste en que hay que fijarse en los casos particulares. Por ejemplo, hay gente que cuando hace mercado, dona una parte a alguien que lo necesite. “No hay que romantizar todo ni ver todo oscuro. No debemos hacer generalizaciones”, refiere.
La solidaridad no es únicamente comprar y pagar. Yorelis Acosta, psicólogo social e investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la UCV, expone que compartir ha tomado otras dimensiones para los venezolanos. “Cuando teníamos otra situación, la gente igual se ayudaba. Hemos aprendido a compartir en escasez, quizás no regalo un kilo de arroz, pero ahora puedo darle a mi vecino un poquito de café para que en las mañanas tenga algo qué tomar”.
La especialista invita, esta Navidad, a acercarse a los seres queridos, reponer fuerzas y compartir- “Diciembre es un mes de balance y encuentro; cada familia tiene sus ritos, pero Venezuela está marcada este año por la ausencia de las personas. No sabemos manejar las despedidas, porque han sido muchas”.
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La solidaridad va de la mano con el encuentro y el abrazo, precisa Acosta. Hay muchas cosas que no tienen precio, como compartir con esas personas que siguen en casa y ocupan un lugar en la mesa.
Las crisis, según Acosta, despiertan en muchos la necesidad de pelear, pero también hay muchas personas activándose y haciendo redes para ayudar a otros. Por ejemplo “los que están afuera se activan mucho para colaborar con las familias que siguen acá”.
Charles Dickens, novelista inglés del siglo XIX, una vez dijo: “Nadie que haya aliviado el peso de sus semejantes habrá fracasado en este mundo”. Para Guido, la solidaridad hace personas más felices y, al ser más felices, contribuyen más con la sociedad. Ser solidario, cuenta el joven productor audiovisual, es una forma de saber que no se está solo: “Eso le da sentido a la vida”. La solidaridad está incluida en su lista de propósitos para año nuevo.

Muchas iniciativas solidarias buscan atender a niños y niñas de sectores populares, cuyos padres no están en capacidad de satisfacer necesidades como la recreación | Foto: Rayner Peña