Al Parque Arqueológico San Felipe El Fuerte le falta cariño

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El portal del Parque Arqueológico San Felipe El Fuerte es símbolo de la ciudad | Foto: Joanly Paiva
El portal del Parque Arqueológico San Felipe El Fuerte es símbolo de la ciudad | Foto: Joanly Paiva

San Felipe.- El Parque Arqueológico San Felipe El Fuerte, único en su estilo en el país por su potencial histórico, podría ser considerado el más importante del estado Yaracuy, sin embargo, por las condiciones en las que se encuentra pareciera que es subvalorado. En el lugar se conservan vestigios de lo que fue Cerritos de Cocorote, extensión territorial que integraba lo que hoy conocemos como la ciudad de San Felipe.

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Quien visita este parque puede apreciar lo que quedó de los cimientos de la iglesia de la ciudad, parte del cementerio, vestigios de que habría sido la cárcel y algunas paredes de lo que se cree fue el cabildo municipal.

En este pequeño baúl permanecen los restos de la osamenta de quien se presume fue guardia de la ciudad | Foto: Joanly Paiva
De Las reliquias halladas durante las excavaciones pocas se exhiben en el museo. Muchas fueron robadas | Foto: Joanly Paiva

La historia

El jueves santo de 1812 un fuerte terremoto sacudió la ciudad y acabó con parte de las estructuras, pero fue una vaguada que duró tres días lo que arrasó con miles de vidas y destruyó lo que quedaba de San Felipe, según cuenta una guía de este parque.

Habría sido muchas décadas después de aquella tragedia cuando un campesino de la zona se instaló en las tierras que hoy integran las 10 hectáreas de extensión del parque arqueológico, y comenzó a arar para iniciar la siembra; conforme avanzaba en su trabajo el hombre hallaba lo que parecían huesos humanos, partes de artesanía e incluso piezas de plata.

Ante su descubrimiento se dirigió a la presidencia de la República, a cargo de Rafael Caldera, el presidente ordenó la conformación de un equipo en el que participaron expertos internacionales en antropología, y fueron ellos quienes se instalaron en Yaracuy a investigar lo que en este lugar ocurría. Fueron identificados los huesos de 122 personas, entre ellos los de un hombre de 2 metros de altura, quien se cree era guardia de la ciudad; sus restos permanecen dentro de un baúl en el museo del parque.

El lugar es rico en especies vegetales | Foto: Joanly Paiva
El parque cuenta con guías turísticos que trabajan con las uñas | Foto: Joanly Paiva

En marzo de 1974 fue inaugurado el Parque Arqueológico San Felipe El Fuerte y quedó abierto al público. El lugar, habilitado para las visitas contaba con paredes perimetrales, tenía una casona en la que aún ahora funciona un museo, oficinas y depósitos, y una caseta de vigilancia dentro del parque, ésta última funcionó como tal hasta la década de los ’90, luego los vigilantes fueron enviados al parque Leonor Bernabó y con el paso del tiempo la caseta fue desvalijada.

Atractivos

El parque San Felipe El Fuerte es llamado así en honor a Felipe V quien concedió la real cédula a la ciudad de San Felipe, y al valiente pueblo que luchó para superar incluso el ataque de la naturaleza.

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Este lugar posee una vasta vegetación, la mayoría de los árboles datan de más 290 años de vida. Hace tres semanas un árbol de 65 años, ubicado en la entrada del parque, cayó sobre la cerca perimetral de la entrada, las raíces quedaron levantadas al aire. Era una ceiba. Se supo que no estaba enfermo, pero sus raíces estaban muy cerca de la superficie por lo que cedió y se derrumbó. “Horas antes de que cayera escuchamos que traqueó, así que sacamos a las personas que estaban en el parque y aseguramos la zona”, contó un trabajador del lugar.

En el área de la iglesia la reliquia más preciada es la pila bautismal | Foto: Joanly Paiva
Incluso gestionar la poda de los árboles en este parque se hace dificultoso, mucho más la desincorporación de especies enfermas | Foto: Joanly Paiva

Los empleados de Inparques, instituto encargado de la custodia de este parque, no están autorizados para ofrecer información de lo que allí ocurre, sea bueno o malo; sin embargo, una fuente indicó a El Pitazo “que los estudios fitosanitarios se realizan con frecuencia”. En el San Felipe El Fuerte habría un número considerable de especies por podar, pero incluso este procedimiento resulta engorroso debido a las medidas de protección de ciertas especies por parte del Ministerio para Ecosocialismo y Aguas, lo que hace suponer que la desincorporación de árboles enfermos sería incluso más dificultoso.

“Todos los espacios con población boscosa representa riesgos, pero no tenemos especies enfermas”, dijo un trabajador, quien además aseguró que los días de mucha brisa o de lluvia se cierra el acceso a este espacio.
El parque es visitado por un promedio de 600 personas diarias en días regulares, la cifra aumenta en temporadas festivas. Por lo general en el lugar se observan parejas que aprovechan la naturaleza y la escasa vigilancia para manifestarse su afecto. Pero trabajadores aseguran que las instituciones educativas son los visitantes más consecuentes, “solicitan visitas guiadas”.

El acceso al San Felipe El Fuerte es gratuito, pero las visitas guiadas tienen un valor de 1 Unidad Tributaria por persona. El sitio también es usado para la celebración de matrimonios, baby shower, sesiones de fotos, entre otras actividades, por lo cual los interesados deben hacer la solicitud por escrito y esta es enviada a Caracas, las autorizaciones están centralizadas, de ser aprobadas el organismo nacional envía el costo de la actividad con una carta de aprobación. El dinero es depositado a las cuentas de Inparques.

Áreas

La visita guiada al parque está compuesta por 16 estaciones. En la primera los guías explican parte de la historia del lugar así como algunas leyendas. Luego, en la iglesia hay cuatro paradas más, las cuales explican los aspectos políticos, religiosos, estructurales y muestran cimientos, paredes y pisos del templo, todos de la época, pero en esta zona lo que más llama la atención es la pila bautismal rescatada íntegra durante las excavaciones.

El cementerio, la fosa común, el Cabildo, la cárcel, y el convento de Los Capuchinos, son otras estaciones llamativas, antes de las cuales se encuentra la Plaza del Águila, sitio que cuenta con banquitos fabricados por trabajadores del parque. Posteriormente los visitantes son guiados hacia el área de los pobladores, donde se cree estaban ubicadas al menos 250 viviendas; le sigue la estación de la quebrada de las lavanderas.

Otras dos estaciones ya no son mostradas al público, pues se encuentran en una zona de poca seguridad, estas son el área de las perezosas y la del jajibe (pozo profundo del que se surtían de agua los habitantes de la época).

Inseguridad

Hay zonas del parque a las que el personal ha limitado el acceso, como la estación número 15 “Área de los perezosos”, pues es insegura, por allí presuntos delincuentes hacen de las suyas y roban a los visitantes. “Además ya casi no hay monos ni perezosos, solo se ve uno que otro de vez en cuando”, comentó un trabajador.

Pocas de las reliquias halladas durante las excavaciones se pueden observar hoy en el museo del parque. Los cubiertos, vasos y platos de plata fueron robados años atrás.

En el parque no hay vigilancia policial, el lugar es custodiado por el personal de Inparques, quienes con esmero intentan cuidar detalles y mantener las áreas en buenas condiciones. Pero la falta de recursos se nota en aspectos como la demora en la reinstalación de placas de identificación caídas, escasez de material POP con información del parque, y la mínima iluminación del museo.

 

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