OPINIÓN | Se nos fue 2018

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POLÍTICA Se termina 2018 y junto con él pareciera que el país se nos va; incluso unos creen que ya se nos fue.
El 2018 cierra sin ningún tipo de cambio favorable para los venezolanos. Al contrario, en el último trimestre todo empeoró dramáticamente; se nos pasaron los días entre los dimes y diretes de una clase política que incluye tanto a algunos sectores de Gobierno como de oposición, los cuales simplemente se han convertido en incapaces manifiestos de poder generar una solución real, tangible y coherente a la tragedia venezolana.
Se nos fue el 2018 esperando que la oposición tradicional al menos se pusiera de acuerdo en cuál sería el camino para la lucha. Quienes esperaban invasión no la vieron llegar; quienes dijeron que el “régimen” estaba caído y que era cuestión de días se volvieron a burlar de sus seguidores; los que llamaron a la calle no tuvieron respuesta porque ya el pueblo está cansado de ser carne de cañón.
Se nos fue 2018 y los compañeros del Gobierno que se hacen llamar chavistas, revolucionarios, no tuvieron la valentía de ponerse del lado del pueblo; les faltó coraje para asumir el deber histórico de visibilizar el descontento manifiesto de una sociedad que agoniza mientras ellos minimizan la crisis haciendo creer a través de una línea comunicacional bien diseñada junto con el control de los medios, que vivimos de maravilla y que todo es parte de una conspiración. Pues siendo así les dejo este dato: el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) indica que tan solo en el mes de octubre de 2018 se registraron 1.418 protestas de un total de 10.773 que se desarrollaron durante todo este año. Esta cifra representa el mayor número de protestas registradas no solo en nuestra historia, sino en el Gobierno de Nicolás Maduro.

2018 representó para los venezolanos el peor de los años, entre muchas cosas porque tuvimos un proceso electoral presidencial que lejos de dar respuesta a la grave crisis política que enfrenta nuestro país y que también es económica, social, moral y espiritual, más bien la agudizó, al punto de que todavía no sabemos cuál será nuestro destino después del 10 de enero, ante la eventual juramentación del Sr. Maduro.»

Por otro lado, la pobreza sigue creciendo de forma vertiginosa. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2018 (Encovi) reveló que 48 % de los hogares venezolanos son pobres, lo que representa un incremento de 9 puntos porcentuales respecto al resultado de Encovi 2017. Esto nos habla de cómo avanzamos a paso de vencedores hacia la miseria.
Este 2018, Venezuela nuevamente cerrará con números sangrientos, pero esta vez llama la atención que ya ni los más pequeños se salvan. Según los datos del Observatorio Venezolano de Violencia Bolívar, correspondientes al período enero-octubre de 2018, tenemos que en esos 10 primeros meses se registró un total de 111 niños y adolescentes fallecidos a causa de la violencia delincuencial.
No puedo dejar de mencionar a dos ángeles que no tendrán ni Navidad ni fin de año, me refiero a Jonaiver Jhonaikel Moreno, de 15 años, y a Ricardo Castro Moreno, de 12 años, quienes no murieron por el hampa sino en manos del mismo Estado a través de funcionarios adscritos al Faes y a la PNB ¿a dónde ha llegado nuestro nivel de indefensión?, ¿quién nos gobierna?
Confrontación, violencia, encarcelamientos, diáspora, hiperinflación y mucha tristeza fue lo que predominó este 2018, una dura realidad que perturba a todo el país, a chavistas y a quienes no lo son. El pueblo venezolano está dolido, desencantado, decepcionado y desamparado. La promesa de ser un mejor país quedó en eso, en promesas. Lamentablemente hoy lo que queda es un sinsabor terrible; el gran perdedor una vez más ha sido el pueblo, ya que las cúpulas que mantienen al país polarizado siguen pactando, defendiendo solo sus intereses, pero ese sentimiento de desesperanza que embarga a nuestra patria debe ser motivo suficiente para que todos los que de alguna forma participamos en la vida pública, política y social de nuestro país asumamos el deber histórico de unirnos más allá de las diferencias y juntos impulsar una salida a este laberinto.
Para terminar, escribo desde el corazón, sabiendo que no tendremos navidades completamente felices ni un feliz fin de año, pero tengo que cumplir mi misión de enviar un mensaje de esperanza. A usted que me lee, le dejo esta reflexión: Quizás nuestras mesas del 24 y del 31 no serán como las de años anteriores debido a la migración forzada de nuestros seres queridos, la hiperinflación y la pérdida del poder adquisitivo, pero a pesar de ello no pierda la fe. Tome a su familia, a la que aún tiene cerca, propóngase compartir lo más que pueda, así sea lo más simple y sencillo, tome la tristeza y la frustración que le embarga en este momento y transfórmela en fuerza elevando una plegaria al Niño Dios para que este 2019 sea el despertar y la unión de todo el pueblo venezolano, para que juntos, de una forma pacífica pero contundente, podamos cambiar esta realidad.
Adiós 2018, llévate todo lo malo y haz que nuestra patria renazca este 2019.

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