LA COLUMNA BLINDADA | Guardia Nacional: peor el remedio que la enfermedad

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SEGURIDAD CIUDADANA La militarización de la seguridad ciudadana es una mala idea que pagamos todos los venezolanos. Ese invento ha visto cómo Venezuela lleva años siendo uno de los países más peligrosos del mundo y cómo Caracas, Valencia, Ciudad Guayana, Maracaibo, Maturín, entre otras, figuran recurrentemente en los listados de ciudades más violentas del mundo. Involucrar a componentes militares –como la Guardia Nacional- en materia de seguridad ciudadana ha sido peor remedio que la propia enfermedad.
Como parte de las Fuerzas Armadas del país, es una entidad de carácter militar cuyo objetivo principal –según el artículo 329 de la Constitución- no es otro que “la conducción de las operaciones exigidas para el mantenimiento del orden interno del país”.
Sin embargo, la Guardia Nacional ha ido asumiendo más y más funciones que corresponden a policías u otras entidades de gobierno, convirtiéndose en un extraño híbrido entre órgano militar, de seguridad ciudadana y de entidad auxiliar de gobierno. La Guardia Nacional transporta cajas Clap[1], patrulla en sectores urbanos[2] y rurales, combate secuestros, regula el tránsito en autopistas[3], controla manifestaciones, fiscaliza tiendas[4], entre otros. Básicamente, realizan cualquier función que haga falta, esté o no dentro de sus funciones.

«El artículo 332 de la constitución establece clara e inequívocamente que “los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y respetarán la dignidad y los derechos humanos, sin discriminación alguna”. El carácter civil de la seguridad ciudadana no es trivial.»

La militarización de la seguridad ciudadana genera problemas en múltiples áreas.
Por ejemplo, en materia de derechos humanos, por el tipo de formación, armamento y operación, ha supuesto un aumento en la cantidad de violaciones de derechos, pues acciones como la Operación Liberación del Pueblo (OLP) han sido concebidas con una lógica militar[5].  Según datos del Ministerio Público, en 2016 se registraron 21.752 homicidios de los cuales 4.667 fueron  “intervenciones legales”. De cada diez homicidios, dos son a manos de fuerzas del estado. Fue peor el remedio que la enfermedad.
Sin tener que recordar los abusos durante las manifestaciones en 2014-2017 o las que ocurren diariamente a lo largo del país, la GN se ve envuelta frecuentemente en abusos o asesinatos. Por ejemplo, el de Alexandra Conopoi, embarazada de 18 años, quien fue asesinada el 31 de diciembre de 2017 mientras hacía cola para comprar un pernil[6] o el de Greyci de Jesús[7] en Valencia, asesinada en una alcabala.
En el pensamiento militar se neutraliza la amenaza, no se detiene un presunto delincuente.
¿Quién debería renunciar por los resultados en materia de seguridad ciudadana? La militarización de la seguridad ciudadana hace difusa la responsabilidad, con consecuencias directas en la rendición de cuentas a la ciudadanía y alimentando la descoordinación y solapamiento entre los distintos órganos de seguridad ciudadana.  ¿Quién es responsable de la seguridad en Petare? ¿La alcaldía, la gobernación, el Cicpc –que también cumple funciones de patrullaje-, la GN o la PNB? ¿A quién debe acudir la ciudadanía?
Estos son apenas ejemplos de las consecuencias de la militarización de la seguridad ciudadana.
Desmilitarizando la seguridad
No será fácil revertir la militarización de la seguridad ciudadana, ni desde el punto de vista de visión de Estado como institucional.
El grupo de Fuerzas de Acciones Especiales de la PNB (Faes) ha ido progresivamente asumiendo las funciones de estilo militar que realizaban previamente las Brigadas de Acciones Especiales (BAE) del Cicpc o la propia GN, con preocupantes casos como asesinatos de niños en El Valle[8].
Cambia la institución, pero persiste la visión. Es necesario desmilitarizar la cabeza de los órganos de seguridad ciudadana y ¿por qué no? de la propia GN, así como progresivamente restar presupuesto y personal al sector militar, así como fortalecer el de las policías municipales, estatales y la nacional. Esto debería ser sólo el comienzo del recorrido para volver a un esquema de seguridad ciudadana funcional y en mano de los civiles.
 
 
*Este artículo está basado en una publicación realizada para Amnistía Internacional en conjunto con Ernesto Herrera. Disponible en: http://amnistiaonline.org/SeguridadCiudadana/Publico/Librillo_SC.pdf        
[1] https://www.el-carabobeno.com/aeronave-de-la-gnb-que-transportaba-204-bolsas-clap-se-precipito-a-tierra-en-canaima/
[2] http://www.el-nacional.com/noticias/historico/lea-los-numeros-telefonicos-los-cuadrantes-del-patrullaje-inteligente-petare_93442
[3] https://www.el-carabobeno.com/gnb-regula-transito/
[4] http://www.el-nacional.com/noticias/economia/sundde-fiscaliza-tiendas-del-centro-caracas_14074
[5] http://amnistiaonline.org/SeguridadCiudadana/Publico/Librillo_SC.pdf
[6] http://efectococuyo.com/principales/gnb-mata-a-embarazada-que-hacia-cola-para-comprar-un-pernil-en-caracas/
[7] http://versionfinal.com.ve/sucesos/acusan-a-tres-gnb-por-muerte-de-una-mujer-en-carabobo/
[8] http://efectococuyo.com/sucesos/dos-adolescentes-muertos-y-otros-dos-heridos-por-arremetida-de-la-pnb-en-el-valle/

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