OPINIÓN | Cuál es la salida en un país que tiene por partida doble: Presidente, Poder Legislativo, TSJ y Fiscal General

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| FOTO: Rayner Peña R.

POLÍTICA El 10 de enero de 2019 inició una etapa mucho más compleja para el país, no sólo en términos políticos, sino social y económico. El reto histórico que acompaña esta nueva etapa de lucha involucra a todos los venezolanos, chavistas, no chavistas, opositores tradicionales y opositores nacidos del proceso revolucionario. Buscar una salida real, coherente y factible, requiere, no solo de mucha madurez política, sino de estrategia y aceptación por parte de todos los actores sociales y políticos.

El afán de unos pocos por mantenerse en el poder a costa de lo que sea, ha alejado a los venezolanos de la posibilidad de vivir en un país en paz, a ello se le suman los intereses personales y partidistas de algunos factores del gobierno y de la oposición, quienes parecen estar negados a la oportunidad de avanzar en un acuerdo de consenso nacional que permita recobrar el pleno funcionamiento de todos los poderes públicos y con ello abrir una salida pacífica y democrática a la crisis.

Imposible pensar en resolver nuestra situación país con la institucionalidad devastada y con un duplicado inconstitucional de poderes que aniquila el normal funcionamiento del Estado, lesiona la democracia e impide la gobernabilidad, como siempre, los afectados somos el pueblo.

El funcionamiento de una República reposa no en una persona sino en sus instituciones. Venezuela se ha convertido en un país ingobernable con un doble poder legislativo, dos fiscales generales, dos máximos tribunales y ahora con dos presidentes, lamentablemente, lo único que parece mandar y genera resultados es el hampa, la inflación que sigue desmejorando la vida de nuestro pueblo, el abuso de poder, la corrupción y la impunidad.

Desde nuestro movimiento reconocemos a la Asamblea Nacional como una institución legítimamente electa y a Juan Guaidó como Presidente de la misma. Sin embargo, no estamos convencidos de que la solución inmediata a la crisis sea nombrarlo Presidente interino de la República, más bien en un escenario como el actual, solo se crece la espiral de conflicto. Al mismo tiempo estamos conscientes de que el compañero Nicolás Maduro ha perdido legitimidad más que jurídica, popular, los que venimos del chavismo y votamos por él, pero que tenemos una formación realmente revolucionaria vemos como cada día su necesidad de mantener el poder lo aleja de aquella Revolución que tuvo su semilla el 4 de febrero de 1992.

Ahora, más allá de si estamos de acuerdo o no con el “Plan Guaidó”, la inmensa mayoría de los venezolanos coincidimos en que el problema de fondo de esta crisis solo se resuelve con un cambio en la máxima jefatura del poder, es lo único que nos devolverá la estabilidad política tan necesaria para el rescate económico y social.

Pero esto no será imponiendo un Presidente sobre otro, la pregunta del millón de dólares sigue siendo: ¿Cómo lograr un cambio pacífico en la jefatura del poder que nos permita iniciar la transición hacia el restablecimiento de la Constitución, la institucionalidad y la reconstrucción del país?

La única forma de lograr una salida pacífica con gobernabilidad incluida pasa por entender tres situaciones: En primer lugar, que una convocatoria inmediata a elecciones presidenciales no resolverá la crisis de fondo ni garantizará la gobernabilidad cuando existe un entramado institucional y para-estatal que resolver, sumado al nivel de conflictividad existente donde ningún sector realmente asumirá los resultados por mucho que diga querer reconocerlo.

Segundo, la división social y el odio político que se acumuló en los últimos 20 años cuando nos dividieron en chavistas y opositores, dos bandos que esperan la revancha con la toma del poder, pone en riesgo la paz y la convivencia post elección, por ello antes de elegir un nuevo Presidente, corresponde avanzar en un proceso de pacificación que solo se logra con un gobierno colegiado que represente a todos los sectores y frene a los radicales.

Tercero, frente a los dos bloques que polarizan al país, oposición y gobierno, que a su vez luchan por imponerse uno sobre el otro, solo el pueblo puede decidir siendo consultado sobre si desea avanzar hacia la conformación de una Junta Patriótica de Gobierno conformada por una representación de todos los sectores del país, incluyendo al chavismo consciente y democrático, para que por espacio de al menos un año, se genere la estabilidad y las condiciones necesarias que permitirán elegir de forma democrática, abierta y con garantías a un nuevo presidente.

A esa consulta popular tenemos que buscarle la forma jurídica, la cual puede ser un referéndum consultivo, ya aparecerán los “sesudos” a decir que jurídicamente no es posible por el efecto revocatorio del mismo, pero señores, aquí se adelantaron las elecciones presidenciales, se impidió un referéndum, se mueve el calendario electoral como mejor conviene ¿no vamos a poder entonces mover el cielo y la tierra para que el pueblo se exprese?, o ¿es que acaso la lucha que se dio junto al comandante Chávez de darle poder y voz al pueblo era solo una prebenda populista?, ¿es o no el pueblo el poder originario?

Hermanos venezolanos, este momento histórico nos debe impulsar a sumar acciones en conjunto, estamos dispuestos desde el chavismo bolivariano a sentarnos junto al gobierno y los diputados de la AN para ver cómo desde la base chavista consciente y democrática buscamos una solución a este conflicto que ya no puede alargarse más. Apostamos a una salida unitaria y de consenso para poder garantizar la gobernabilidad. Hoy más que nunca, en un año que ha iniciado con números rojos en todos los sectores es necesario que los venezolanos, el pueblo chavista y no chavista, opositores y no opositores, nos convirtamos en una fuerza única y nacional, capaz de devolverle a Venezuela la democracia plena, protagónica y participativa, de devolverle a nuestros niños la sonrisa que les robaron, a los abuelos la tranquilidad que han perdido y a los jóvenes la esperanza de un futuro en su país.

Todos los factores tenemos que asumir la responsabilidad que nos corresponde y no dejarle esta labor solamente a la Asamblea, a la comunidad internacional, ni a la OEA, es hora de que cada venezolano le ponga el pecho a esto, sin importar ideologías ni partidos, la causa política debe ser una sola: Venezuela.

Que sea el pueblo quien decida

*El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en esta columna