OPINIÓN | Los mejores artículos de… Abraham Pineda Bello

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Otras 13 personas se encuentran en la emergencia del Complejo Hospitalario Luis Razetti de Barcelona recibiendo tratamiento para desintoxicarse. Foto: Giovanna Pellicani

En su columna Así se formó la salsa, Abraham Pineda le pone seriedad al asunto de la salsa. Con una rigurosidad de experto en la materia da a conocer datos relevantes sobre ritmos, intérpretes que se han convertido en leyendas del género y comparte videos que ilustran lo que expone. Te presentamos sus mejores artículos de 2018:

1. ASÍ SE FORMÓ LA SALSA | La Lupe. Parte I

Una de las atracciones mayores de la Habana en 1960 era ir a una pequeña boîte llamada El Roco, donde una cantante lloraba, imprecaba, gritaba y al mismo tiempo se desprendía violentamente de sus zapatos y de alguna otra prenda de vestir, pero no en plano sensual de nudista, sino en plano dramático de posesa. A veces hasta golpeaba al pobre pianista. En comparación, Lola Flores hubiera lucido como una dama serena a su lado.
En fin, irreverente, marginal, hiriente, trepidante, teatral, visceral, impúdica, salvaje, ciclónica, agresiva, demente, sensual, escandalosa, excitante, única, truquera, descarada, excéntrica, pero sobre todo eso: legendaria, irrepetible.
Esta maestra normalista por obligación y cantante por vocación, efectivamente cantaba en la boîte El Roco con el trío Los Tropicuba, pero a la chica le gustaba salirse de la disciplina y cantar a su manera; al fin la botan del trío por indisciplinada y se va a cantar a la Red y ahí empieza a hacer sus cosas, que pegan inmediatamente y crea un público adicto a ella y otro público que no la soporta, sobre todo cuando se asomaba a la televisión. Lea más aquí

2. ASÍ SE FORMÓ LA SALSA | La Fania

Transcurría el año 1968; el Red Garter era un semidesconocido local ubicado en los límites del Bronx y el Harlem River Drive de New York. Su dueño solamente abría de seis de la tarde a dos de la mañana y de vez en cuando recibía en su escenario a algunas agrupaciones populares en el sector. Esa noche, como muchas otras, la reunión musical hubiese pasado desapercibida de no ser por la habilidad de un ingeniero de sonido, quien registró en cinta la presencia de los músicos que conformaban la naciente agrupación… Era la Fania All Stars.
El 25 de marzo de 1964 un flautista dominicano llamado Johnny Pacheco lanzó un disco titulado “Cañonazo”, que se convirtió en la primera grabación del sello Fania. Su idea inicial era pasar de su tradicional estilo de charanga, consistente en flautas y violines, a un conjunto de trompetas que respondiera más a las exigencias del barrio latino de Nueva York. Paralelo a ello consideraba la posibilidad de fundar una compañía de discos y este trabajo era su primera experiencia al respecto.
“Cañonazo” fue el disco con que se inaugura el sello Fania Records, cuyo nombre provenía de un son montuno compuesto por Reinaldo Bolaños, grabado en ese mismo disco. La compañía la fundó Pacheco en sociedad con el abogado judío de ascendencia italiana Jerry Masucci, representando así la oportunidad de competir con las disqueras existentes en la ciudad: Alegre, Tico, Cesta y la división latina de United Artists. Lea más aquí

3. ASÍ SE FORMÓ LA SALSA | Hector Lavoe. Parte I

Quizás el genio de un tipo como Sigmund Freud nos podría ayudar a interpretar a otro genio y así poder comprender el porqué un campesino de Ponce, que llega a New York el 3 de mayo de 1963, se convierte en ídolo y tabú de un género musical que hoy tiene personalidad, magia, calidad y belleza. Cuánto de racional y de irracional ha pesado para que se haya convertido en un icono intocable e inolvidable.
El Cantante de los Cantantes, El Rey de la Puntualidad, El Jibarito de Ponce, Lavoe, La Voz, Sinatra Latino, en fin, varias formas, expresiones, estilos, pero un solo fenómeno sicosociocultural: Héctor Lavoe, piedra basal de la música afrolatinocaribeñoamericana (Luis Delgado-Aparicio Porta). Sin lugar a dudas, Lavoe se ha constituido en el Alter Ego de los amantes de la música que cultivó y de los que siguen ese género, vertiente y estilo musical.
Lavoe no cantaba, Lavoe encantaba, ya que cantar quizá se entienda como un esfuerzo, una pena, un sacrificio en el afán de obtener la calidad total, pero para Héctor Lavoe el cantar (o mejor dicho, el encantar) era un pretexto para la efluxión de su Ello, de su profundo, poderoso, intrincado y misterioso ElloLea más aquí

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