OPINIÓN | Venezuela: la alegría ya viene, el Estatuto de Transición a la Democracia

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| Foto: cortesía @VPITV

ECONOMÍA «Chile, la alegría ya viene». Así rezaba el jingle escrito por Sergio Bravo y compuesto por Jaime de Aguirre, quien contribuyó a la movilización de millones de chilenos para dar fin a la dictadura del General Augusto Pinochet y que abrió la ruta de la transición a la democracia en Chile en 1988. Otros capítulos similares de transición se vivieron en la Argentina de 1983 y la Panamá de 1989.
La Asamblea Nacional presentó en días recientes el proyecto de Ley del Estatuto que rige la Transición a la Democracia y el Restablecimiento de la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Se necesitará este marco para recuperar el país que perdimos. Es urgente incentivar las exportaciones no petroleras y la producción en todos los sectores industriales. Venezuela cuenta con un grupo de empresas que, a pesar de la dura situación, tienen posibilidades de exportaciones. Nuestra principal empresa petrolera, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y empresas del ramo merecen una labor titánica tanto de sociedades nacionales y foráneas para lograr ponerse en pie nuevamente. La industria petrolera quedó destruida en manos de las administraciones de Chávez y Maduro. Se le atribuye a John D. Rockefeller la frase: “El mejor negocio del mundo es una empresa petrolera bien administrada, el segundo mejor, una empresa petrolera mal administrada”. Como evidencia para la historia económica mundial, Venezuela fue la excepción de dicha regla.
Los actos emanados por parte de la acción usurpadora de Nicolás Maduro y su séquito son ilegales, en especial esas decisiones de índole económica, industrial, productiva, comercial, tributaria, fiscal y de hacienda pública. Toda ley que él decrete en ese ámbito es ilegítima, como por ejemplo crear un nuevo impuesto o aumentar un impuesto, por citar al menos unos casos. De hecho, recientemente varios fondos de inversión, representados legalmente por Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton y Guggenheim Securities y a los que próximamente se sumarán otros, emitieron un comunicado en el que reconocían para efectos legales y de negociación al Presidente encargado, Juan Guaidó Márquez. La comunidad internacional respalda a la Asamblea Nacional, salvo algunas excepciones por intereses de poder y personales de los gobernantes de países como Cuba, Bolivia, Nicaragua, China o Rusia, un puñado de repúblicas que convalidan tristemente esa mentira generada el día 20 de mayo de 2018, fecha en que se realizó un falso acto electoral, penoso para la historia democrática del país y de Latinoamérica.
Esta fase de transición debe ser de gran relevancia estratégica para la recuperación del país y en especial para un nuevo episodio histórico de reconstrucción de las instituciones del Estado. Las únicas instituciones legales en Venezuela son la Asamblea Nacional, torpedeada todos los días por el régimen desde Miraflores, y el llamado Tribunal Supremo de Justicia en el «exilio», porque el que opera en Venezuela, como es de conocimiento de la comunidad nacional y mundial, es ilegal y actúa como brazo ejecutor de Nicolás Maduro.

La Asamblea Nacional tiene una responsabilidad enorme en la reconstrucción de la economía. Es el ente del cual emanarán las nuevas leyes, se derogarán las leyes perniciosas y se modificarán las que ya existen y funjan como activo para el proceso de sanación económica de Venezuela.»

En mi opinión tendrán que impulsar y divulgar leyes que activen la libertad económica de los agentes de recuperación empresarial; es la única vía posible. Con el transcurrir de los días y meses, las personas naturales y jurídicas venezolanas y del extranjero irán recuperando la confianza en el país, pero eso se dará primero cambiando a las autoridades ilegítimas y hasta tanto no ocurra eso, continuaremos extraviados en el laberinto que es hoy en día la sociedad venezolana.
El problema de la transición anhelada por todos son los hombres y mujeres que todos estos años en las instituciones del Estado cometieron delitos de todo tipo. Están nerviosos por su futuro. Ellos saben que no es un futuro de felicidad; cada día que transcurre en el que una empresa cierra, una familia de venezolanos cruza la frontera vía terrestre, aérea o marítima buscando una nueva vida que le arrebataron en el país, un venezolano sale a la calle y no encuentra oportunidades laborales o que revisa sus cuentas bancarias o dinero en efectivo y saca cálculos financieros de sus gastos diarios y futuros de corto plazo, están conscientes de que su situación de vida va en declive y no es viable a la vuelta de la esquina.
La Asamblea Nacional tiene entre sus responsabilidades históricas la creación del Consejo Nacional para la Transición Democrática. ¿Quiénes integrarán este consejo?, ¿cuántos ciudadanos lo integrarán?, ¿de qué áreas de experiencia y conocimiento serán?, ¿de qué regiones del país procederán? Son algunas interrogantes que deben ser respondidas pronto. Es un punto importante, porque Venezuela debe liberarse de una vez por todas, con el accionar interno y externo de la ciudadanía, de la dictadura. La reconstrucción no será sencilla, porque en todos estos años se dinamitaron los cimientos de la sociedad, en especial en el ámbito económico. La destrucción y drama de la industria petrolera, energética, alimenticia, salud, telecomunicaciones y muchas más es dantesca.
La Asamblea Nacional deberá ofrecer a muchos sectores industriales una especie de «período de gracia» mientras se recuperan de las torturas infligidas por el socialismo destructivo. Cambios en las leyes de manera constructiva que permitan mayor libertad económica. Solo la libertad económica podrá salvar a Venezuela, así como las autoridades estatales lo lograron en Singapur, Asia, tras varias décadas de reformas, trabajo e inversiones productivas constantes. Dentro de estas reformas que activará la Asamblea Nacional debemos contar con privatizaciones de muchas empresas públicas, como las de telefonía o electricidad y miles de empresas creadas a lo largo de estas dos décadas, que arrojaron más pérdidas que algún tipo de beneficio. Venezuela lamentablemente está sufriendo del fenómeno monetario de la hiperinflación, un hecho económico desgarrador para cualquier sociedad y que es responsabilidad del directorio del Banco Central de Venezuela (BCV) y del Ejecutivo Nacional. En todos los países del mundo y a lo largo de los capítulos de la historia económica, es sobre estos dos entes, bancos centrales y Ejecutivo, en esa relación perniciosa, sobre quienes recaen las responsabilidades del sufrimiento monetario en la vida de la ciudadanía de una nación.
En el Estatuto, los diputados de la Asamblea Nacional plasmaron un artículo de mucho interés, qué es el número 8, que tiene la misión de detener en seco los desmanes de Nicolás Maduro contra parte de los recursos de Venezuela, y el cual contempla que «podrá adoptar las decisiones necesarias para el ejercicio de los derechos del Estado venezolano ante la comunidad internacional, a los fines de asegurar el resguardo de los activos, bienes e intereses de la República en el extranjero y promover la protección y defensa de los derechos humanos del pueblo venezolano, todo ello de conformidad con los Tratados, Convenios y Acuerdos Internacionales en vigor». Adicionalmente, el Poder Legislativo, en el citado Estatuto, tiene el deber de designar a nuestros embajadores y representantes diplomáticos, es decir el embajador de Venezuela en Estados Unidos de América, Colombia, Perú, Chile, Brasil, Unión Europea, representantes como la Organización de las Naciones Unidades (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA), Organización Mundial del Comercio (OMC) por dar unos cuantos ejemplos. Deseo para mi país que este año 2019, el último año de esta década 2010-2019, la dictadura de Nicolás Maduro y Psuv, que mantiene secuestrados y aterrorizados a los venezolanos, desaparezca y en esta nueva década 2020-2029 se logre caminar por el sendero de la transición a la democracia tricolor.
J. Rogelio Guevara Cantillo. Analista Económico de Latinoamérica. @jrogeliogc