Toque de Diana | En Venezuela ya nada es increíble

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Foto: Keren Torres

Julio Verne, referencia indiscutible si hablamos de ciencia ficción, querría haber escrito también mucho de lo que nos está ocurriendo hoy. Si su alma vaga aún por alguna de las múltiples dimensiones que se dice que existen, Verne verá con desesperación estos acontecimientos.
Los chinos han logrado cultivar la primera planta de algodón en el lado oscuro de la Luna. Interesante noticia que lo llena a uno de expectativas porque ¿me vas a decir que de inmediato no comienzan a fantasear en la posibilidad de poder echarse un viajecito lunar?, sumergirse en un cráter de esos que esté bien atemperado mientras se ve pasar desde lejos la tragedia humana en la Tierra! Todo muy lindo hasta que te enteras de que los chinos no solo llevaron semillas de algodón y papas, además de levadura, sino que también llevaron huevos de moscas de fruta pues estos insectos voladores juegan un papel crucial en la fotosíntesis y los chinos están interesados en explorar las posibilidades de generar una pequeña biósfera.
Y entonces uno, que no sabe nada de fotosíntesis y que odia las moscas, se pregunta si es que acaso las mariposas no saben también de fotosíntesis, las abejas, las libélulas, que los chinos vieron que las moscas eran más eficientes para estos menesteres, porque no es posible que si algún día se puede pasar el Carnaval en el lado oscuro de la luna, vayamos a estar espantando moscas allá también. Pero bueno, ¿serán cosas de la ignorancia de uno? ¡Quién sabe!
Te digo, Verne, que estoy segura de que tú lo habrías ideado mejor. Pues bien, los chinos plantan su primera planta de algodón en el lado oscuro de la Luna, y Estados Unidos y Rusia, insólito, se quedan atrás, por ahora. Pero hay algo más, otro episodio aún más insólito digno de poderse desarrollar literariamente. Un país con dos presidentes. Un monstruo de dos cabezas que, como consecuencia y contradictoriamente, se vislumbra acéfalo, dando tumbos por derroteros desconocidos.
¿Suena increíble verdad? No. Después de lo de las moscas en la Luna es difícil que algo suene increíble, pero mucho más difícil aún es haber visto y escuchado a quien ocupa la silla presidencial de un país, eructar frente al micrófono, en el podio de una instancia autodenominada legislativa y en cadena nacional. ¿Qué es increíble?
En Venezuela, donde la anarquía es lo que despierta cada día, ya nada lo es. Pero para hacer la excepción, al menos es interesante la posibilidad de que «un muchacho» (como llaman al diputado Juan Guaidó sus detractores en el Gobierno y la misma oposición) esté logrando cambiar la perspectiva que se tenía acerca de las posibilidades de este 2019, un año del que muchos no esperaban nada más grande que el porcentaje de inflación en casi 10 millones por ciento.
Para ver el «to be continue» estamos indecisos entre comernos las uñas o las cotufas. Todo dependerá de los gustos de cada quien.