CRÓNICA | Madre de Guaidó espera que Venezuela no lo deje solo

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Norka Márquez acompañó a su hijo Juan Guaidó en la tarima durante el Cabildo Abierto en Caraballeda

La Guaira.- Bien podría decirse que Norka Márquez Frontado es un ejemplo del carácter templado de la mujer venezolana. Quienes la conocen, ya sea por su nombre de pila o por el apodo de «Cucucha», hablan de una persona trabajadora, con sensibilidad social y pendiente del quehacer y desarrollo de sus vecinos de Caraballeda.
Una mujer con un hogar estable, con cuatro hijos varones y tres nietas, que ha dado la cara y la lucha cuando le ha tocado: primero, al enfrentar la tragedia de Vargas en 1999, preservando su vida y la de su familia, para luego dar pasos que permitieron restablecer la normalidad, en medio del caos, que se vivía al este de la entidad costera. En segundo lugar, al enfrentar al cáncer por tres largos años, por lo cual hoy puede decir que está curada. Todo esto ha curtido a Norka Márquez, la madre del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó. La preparó para ver la vida con una mirada más amplia, también para fortalecer su fe; sin embargo, nunca estuvo preparada para el sobresalto que vivió al ver la integridad de su hijo mayor en riesgo el domingo 13 de enero, cuando en el Cabildo Abierto de Caraballeda se enteró que había sido detenido en la autopista Caracas – La Guaira por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

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“Con Juan, los últimos 11 años han sido de sobresalto. En las marchas, en las protestas, en las giras por Venezuela, con cada detención de los dirigentes del partido Voluntad Popular donde milita. No puedo sino sentirme orgullosa de su valentía, pero como madre, quiero protegerlo”, comentó Márquez, mientras esperaba a su hijo junto a la tarima dispuesta en Caraballeda, donde otros guaireños le aguardaban para escucharlo.
“Yo sabía que asumir la Presidencia de la Asamblea Nacional era una responsabilidad inmensa, por todo lo que traía consigo, pero yo sé que mi hijo tiene las cualidades para enfrentarlo porque es un hombre humilde, responsable, honesto, trabajador y comprometido con el prójimo. Pero él necesita de los venezolanos para poder materializarlo. Me da miedo que no respondamos como pueblo, que nos gane la desesperanza y no le hagamos frente a la usurpación”.
Ese temor le sirvió de asidero para, en medio de la incertidumbre de la espera, tomar el micrófono y hablar con los presentes en el Cabildo Abierto. “A Juan yo lo parí aquí. Ustedes lo conocen. No lo podemos abandonar, mucha fuerza, son días duros, pero aquí estamos fuertes todos”.
Al dejar el micrófono y colocarse al fondo de la tarima, las manos de Márquez temblaban. Militantes de Voluntad Popular e integrantes del Frente de Mujeres de Vargas le brindaban apoyo. “Lo único que le pido a Dios es que no dejen solo a mi hijo”, dijo como un murmullo.
Cuando Guaidó llegó al Cabildo recibió expresiones de apoyo y aliento. Allí estaba el hijo mayor de «Cucucha», el presidente de la Asamblea Nacional que fue objeto de una detención arbitraria y que estaba nuevamente en libertad.
En la tarima, diputados y medios y a la izquierda Márquez, quien permaneció durante toda la intervención de Guaidó viendo a su hijo, acompañándolo como lo ha hecho desde la infancia. Como lo hará el próximo 23 de enero. “Él está haciendo historia y su familia estará allí para acompañarlo”.

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