Escasez de gas pone en riesgo de paro el servicio de cremación en Venezuela

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| Foto Rossanna Battistelli
En los cementerios del país no hay dónde sepultar a los muertos.| Foto Rossanna Battistelli

Caracas.- Olga despidió con un beso en la frente a su hijo. Retiró una foto de ambos que había colocado a un lado de su cuerpo inerte, le tomó su mano derecha y le echó la bendición. Fueron dos años de lucha contra un cáncer terminal que, finalmente, le ganó la batalla al muchacho cuando apenas tenía 26 años de edad.

La urna donde reposaban los restos de Carlos fue cerrada lentamente. Olga continuaba mirándolo fijamente, mientras las lágrimas cubrían su rostro ya marcado por los años. Cuatro hombres se encargaron de llevarse el féretro directo al crematorio.

Tres meses antes de la muerte de Carlos, los médicos le habían recomendado a Olga que tomara sus previsiones, a propósito del costo de los entierros y las dificultades para encontrar un espacio en los cementerios.

Ambas situaciones privaron a la hora de tomar la decisión de cremar el cuerpo de su hijo. El salario de Olga no le alcanzaba para costear una inhumación. La enfermedad de Carlos la separó de su trabajo como docente en una institución privada y le consumió sus ahorros. Como único ingreso le quedó su pensión.

“Me dieron como opción cremar a mi hijo en el Cementerio Parque Valles del Tuy en Charallave, pero cuando llegó el día de despedirlo, los hornos del crematorio estaban dañados y fue una odisea”, comentó.

Superados los percances de papeleo, disponibilidad presupuestaria y lugar para la cremación, el hijo de Olga fue incinerado en el cementerio Campo de Paz, en la zona industrial de El Tomuso, parroquia El Cartanal del municipio Independencia en los Valles del Tuy.

Las dificultades que enfrentó Olga son el pan nuestro de cada día a la hora de enterrar a un difunto en Venezuela.  Los cementerios municipales están colapsados, los servicios funerarios van a la par de la inflación, escasean las urnas y la cremación, que es la opción más económica, es un servicio que no se brinda en todo el país, hay que hacer cola por un cupo o esperar que la empresa consiga la materia prima para el proceso.

Poco rentable

El presidente de la Cámara de Cementerios y Crematorios de Venezuela, Joel Urribarrí, reconoció que la falta de gas es uno de los problemas más graves que enfrentan actualmente las empresas que prestan el servicio de cremación en el país.

“Pdvsa Gas prometió surtir estas compañías entre dos y tres veces por semana, pero actualmente muchas pasan hasta 10 días sin combustible”, refirió.

Urribarrí informó que a escala nacional las solicitudes de cremación pasaron de una a tres diarias. “Sin embargo, hoy en día no es negocio instalar un crematorio, pues los hornos tienen un costo de entre 100.000 y 140.000 dólares; si sumamos los gastos de estructura e instalación, difícilmente se pueden recuperar esos recursos», consideró.

En Lara resuelven con revendedores

Luis Rubén Atencio murió el lunes 29 de octubre en la madrugada. Al duelo de sus familiares se sumó la angustia de no tener dónde enterrarlo, porque la opción que habían escogido, la cremación, tuvo que ser desechada en vista de que en el Cementerio Nuevo de Barquisimeto, que es público, no tienen gas para que funcionen los hornos.

En el Cementerio privado Metropolitano del Este también se enfrentan a la falta de gas. Sus encargados se han visto obligados a recurrir a revendedores para mantener el demandado servicio que pasó de 15 cremaciones hasta 120 cada mes.

Hace un par de años, durante la gestión del exalcalde Alfredo Ramos, fueron instalados todos los equipos en otro camposanto público; sin embargo, ahora está suspendido.

Vargas sin crematorios

En el estado Vargas no hay crematorios. En 2015, la Alcaldía del Municipio Vargas anunció la instalación de dos hornos en el Cementerio de La Esperanza, pero la oferta no se ha concretado.

Al respecto, Santiago Rodríguez, encargado de una empresa de servicios funerarios en la entidad, explicó que los varguenses están obligados a recurrir a los servicios que se ofrecen en estados limítrofes como Miranda, lo cual implica mayores gastos.

El proceso de inhumación también es cuesta arriba en esta entidad. De los 12 cementerios que funcionan, solo el camposanto de La Esperanza, en la carretera Catia La Mar-Carayaca, tiene nuevos nichos. Los otros 11 no cuentan con espacios para nuevas fosas, pues los existentes ya fueron vendidos en su momento a particulares.

Maracay sin fosas

El estado Aragua tampoco cuenta con servicio de incineración de cadáveres, aunque es la alternativa más económica y solicitada. El único crematorio se encuentra en el Cementerio Metropolitano de Maracay, pero se encuentra desactivado.

“Está prácticamente nuevo, sin uso; no funciona porque no le otorgaron los permisos a una empresa de Valencia que se encargaría de su funcionamiento», explicó Alfredo Alfredo Monasterios, miembro de la Cámara Nacional de Empresas Funerarias y Afines (Canadefu).

Las opciones más cercanas para quienes deseen cremar a sus deudos están en San Joaquín, estado Carabobo, o en los Valles del Tuy,  y Los Teques, en Miranda.

En abril de 2017, el alcalde de Maracay, Pedro Bastidas, anunció la puesta en marcha de lo que llamó «un moderno crematorio que cumpla con la demanda del servicio». A comienzos de 2018, el presidente de Funcemar, Gervasio Gambino, señaló que espera que en un periodo no mayor de dos años se concrete la activación de los hornos crematorios.

En Maracay funcionan 13 funerarias, pero no hay fosas para enterrar a los difuntos. La opción que tienen los deudos en la capital aragüeña es acudir a cementerios de municipios cercanos como Palo Negro, en Libertador, que aún tiene espacios disponibles y precios más razonables.

Pocas opciones en Apure

En el estado Apure no hay servicio de incineración y los familiares están obligados a sepultar a sus difuntos en cementerios que están abarrotados de maleza y tumbas.

“Da tristeza visitar las necrópolis del municipio San Fernando, situados en el barrio Luis Herrera y en la avenida Miranda, cuyas paredes están a punto de desplomarse y hay que caminar sobre las tumbas para ir de un lugar a otro”, reveló José Antonio Gómez, miembro de Contraloría Social Simón Bolívar.

Refirió que estos espacios se han convertido en centros de operaciones de bandas organizadas y profanadores de tumbas, por lo que solicitó al fiscal superior del estado Apure, Carlos Cabezas, iniciar una averiguación al respecto.

En las poblaciones apureñas de Arichuna, San Rafael y El Recreo, la situación  de los camposantos es más grave aún, porque la mayoría está inoperativa.

Dos puertas para un ataúd

En Mérida, enterrar a un fallecido es un lujo, señalan deudos consultados por ElPitazo. La crisis ha golpeado tan fuerte a la población que algunas familias han tenido que llevar dos puertas de su casa para armar el ataúd donde reposarán los restos de su ser querido o conseguir la bombona de gas para poder activar la cremación.

El costo del servicio de incineración se puede incrementar si la empresa tarda en conseguir el combustible, ya que ello se traduce en que el difunto pase más días en la habitación de conservación. El costo de esta espera es de 5.000 bolívares soberanos por día.

 

Con informes de Alfredo Morales | Nadeska Rodríguez | María Eugenia Díaz | Keren Torres | Violeta Santiago | Rosanna Battistelli

 

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