Juan Guaidó: el guaireño que se enfrenta a una tormenta

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| FOTO: Rayner Peña R.

En la historia republicana de Venezuela, tres guaireños han ocupado el cargo de presidente. El médico José María Vargas y el general Carlos Soublette fueron electos con los votos del partido Conservador en el Congreso, mientras que, el no tan célebre Andrés Narvarte, debió encargarse de manera provisoria del destino del país en dos ocasiones, 1835 y 1836.
Narvarte, en correspondencia con los textos de la historia, siempre fue visto como un hombre calmado y de aplomo, lo que lo facultaba para enfrentar las escaramuzas que por el poder se lidiaron en esas épocas, justo con las divisiones entre los conservadores y los liberales, tal como lo reseña Vargas en su obra El orden sobre el caos.
Hoy, como Narvarte, el también guaireño Juan Gerardo Antonio Guaidó Márquez, se ha visto conminado por su condición de presidente de la Asamblea Nacional (AN) a enfrentar escaramuzas por el poder.

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Tras la declaratoria de “usurpación del cargo de Presidente” realizada desde el poder Legislativo, y el desconocimiento al segundo mandato de Nicolás Maduro, al juramentarse ante el Tribunal Supremo de Justicia, por instancias como el Grupo de Lima, la Organización de Estados Americanos (OEA), Mercosur y la Unión Europea, que consideran como único poder legítimo a la Asamblea Nacional, la figura de Juan Guaidó, en su condición de presidente del poder Legislativo del Estado, se encuentra en el ojo del huracán.
Los vientos de tempestad se avivaron tras el discurso expresado el pasado viernes en el cabildo abierto convocado en la sede del Pnud en Caracas. Invocando el 233, 333, y 350 de la Constitución Bolivariana, Guaidó insinuó que asumiría la «encargaduría de la Presidencia» concepto que fue juzgado como ambiguo por los sectores más radicales del público opositor, quienes ante el silencio de la dirigencia política fueron presos de las numerosas especulaciones en redes sociales y el tweet del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien celebró su presidencia interina.
Las vaivenes de las notas de prensa de la Asamblea Nacional, las de su partido Voluntad Popular avivaron más la tormenta informativa, que fue ensalzada con el silencio de la dirigencia opositora de los partidos tradicionales, quienes dejaron una gran vacío de certeza y un campo fértil a las múltiples interpretaciones.
A la par de la movida tarde del viernes para el líder de la Asamblea Nacional, no se hicieron esperar las amenazas. La ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela le refería que ya le habría preparado su celda, en franca amenaza y desconocimiento a su inmunidad parlamentaria.
El directivo del Psuv Francisco Ameliach especuló sobre la dimisión de Guaidó y traspaso de la presidencia de la AN al diputado de AD, Edgar Zambrano; versión que este más tarde desmintió.
El mismo Nicolás Maduro tomó varias veces el sistema de medios públicos para referirse al evento que calificó de «Golpe Tuitero».
La popular enciclopedia digital Wikipedia puso en cuestión la presidencia de Maduro y colocó a Guaidó como interino. El portal de consulta fue editado 27 veces en una tarde, ya este sábado experimentó bloqueos por parte de la estatal telefónica Cantv.
Al mediodía del domingo 13 de enero, las amenazas salieron de Twitter y las vivió en carne propia cuando fue detenido por un grupo de funcionarios del Sebin en la autopista Caracas La Guaira cuando se dirigía a un Cabildo Abierto en Vargas. Minustos después fue liberado en la vía al Limón.
Pero quién es Guaidó
Nació en La Guaira el 28 de julio de 1983, justo el día en que Hugo Chávez cumplía 29 años. La infancia y juventud de Guaidó transcurrió entre las parroquias Macuto y Caraballeda. Como todo varguense, creció con la costa como referente de espacio turístico, de desarrollo económico y social. Pero también, como cientos de sus paisanos, sufrió la tragedia de 1999. En una noche de cruda lluvia, la estabilidad del adolescente se vio truncada, lo que marcó su visión de vida e incrementó su grado de responsabilidad para las causas sociales.
“Hubo un antes y un después para mis hijos, pero especialmente para Juan, quien siempre ha tenido una personalidad tranquila, pero comprometida y contundente. Es difícil explicar. En medio del caos, él asumió con responsabilidad el enfrentar las carencias, los cambios y el comenzar de cero en medio de un entorno inhóspito. Eso lo marcó e hizo que viera de manera diferente los procesos de recuperación y el arraigo”, dice su madre, Norka Márquez, quien no oculta el temor y la incertidumbre que genera el rol de uno de sus tres hijos, quien asumiría el interinato de la presidencia de la República, de acuerdo al artículo 233 de la Constitución Nacional.

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En medio de los cambios postragedia de Vargas, Guaidó se graduó de bachiller en el Instituto Los Corales, uno de los centros educativos más golpeados por el deslave. Posteriormente, comenzó sus estudios en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), donde obtuvo el título de Ingeniero Industrial en el año 2007.
“Justamente, estudiando su último año de pregrado iniciaron las protestas estudiantiles en rechazo al cese de las transmisiones de Radio Caracas Televisión (RCTV) y la no renovación por parte del Gobierno de la concesión al grupo 1BC. Junto a Yon Goicoechea y Freddy Guevara, Juan se convirtió en uno de los líderes de esos días, que desde la casa de estudios de Montalbán, coordinaban la protesta”, recuerda la dirigente de Voluntad Popular en Vargas, Yemalla Salazar, quien estuvo junto a Guaidó cuando se incorporaron al equipo del partido fundado por Leopoldo López, donde el joven dirigente, actualmente con 35 años, se convirtió en la figura más importante de la tolda naranja en la entidad costera.
Guaidó combinó el trabajo político con la formación. Por ello realizó posgrados, uno en la George Washington University, en convenio con la UCAB y otro en el IESA. El ingeniero guaireño está casado con Fabiana Rosales, con quien tiene una hija; Miranda Eugenia de un año de edad.
“Juan es un hombre centrado, organizado, serio, metódico y muy cumplido. No es un hombre de improvisaciones. Piensa mucho las cosas antes de hacerlas, pero cuando toma una decisión se restea con ella, a pesar de las consecuencias. Es por ello que se ha ganado a pulso su lugar como dirigente regional y nacional de Voluntad Popular. Nosotros vemos a Juan como el líder, el indicado para llevarnos en medio de esta tempestad, por su temple”, asegura Salazar.
Su círculo de amigos y familiares coinciden con la dirigencia de Voluntad Popular, en que sin duda, la entereza es una de las cualidades de Guaidó. “Una entereza que le permitió no dudar al aceptar la designación como presidente de la Asamblea Nacional, teniendo claro lo que tendría que enfrentar, como cabeza del cuerpo colegiado. En Juan hay pragmatismo y humanidad. Mucho de un joven ingeniero impactado por el compromiso social de los jesuitas.”, agrega Juan Carlos Michinel, coordinador operativo de Voluntad Popular en Vargas y parte del equipo de Guaidó.
Mientras el panorama político venezolano sigue el curso de la incertidumbre, Juan Guaidó es el vocero reconocido y el hombre de una posible transición, como su coterráneo Narvarte, y en medio del caos el orden.

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