La generación que el chavismo se propuso callar

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La persecución política siempre ha estado presente en los 20 años que lleva el proyecto socialista. Pero desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, tras la muerte del presidente Hugo Chávez, la política de gobierno ha estado orientada específicamente a debilitar a su disidencia apelando al exilio, las encarcelaciones y las inhabilitaciones.

La generación estudiantil que surgió en 2007 no escapa de este ataque sistemático, como lo define el politólogo Oscar Vallés: “Esto tiene años. No es casual ni aleatorio. Es decir, cuando un líder político tiene impacto y logra inspirar, el gobierno lo silencia de inmediato. Es lo que ha pasado con estos jóvenes”.

En el último año, la embestida ha sido implacable. Los dirigentes opositores David Smolansky, Freddy Guevara, Gaby Arellano, José Manuel Olivares y Juan Requesens reflejan la persecución contra la disidencia. A través de acusaciones e intimidación, el Ejecutivo ha intentado anular al liderazgo emergente.

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