Las encuestas dan a Lorenzo Mendoza una ventaja que no tuvo Chávez a inicio de 1998

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Foto: Andrea Tosta
| Foto: Andrea Tosta

Caracas.- La aceptación que tiene el empresario Lorenzo Mendoza como candidato a unas posibles elecciones presidenciales en Venezuela supera la de cualquier prospecto opositor. Ni el expresidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, ni la exdiputada María Corina Machado lo alcanzan. Ni siquiera el fallecido expresidente de la República, Hugo Chávez Frías, para el momento en que se perfilaba como una alternativa al bipartidismo democrático del siglo pasado, tuvieron esos niveles.

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Al menos 17 % del electorado escogería a Mendoza si fuese candidato en un proceso de primarias de la oposición para definir una propuesta unitaria a la contienda, de acuerdo con una encuesta elaborada por Venebarómetro, publicada en diciembre de 2017. “Empezaría mejor que Chávez en su momento, que comenzó con 4 % de aceptación”, afirma el politólogo Luis Salamanca.

El dueño de empresas Polar supera a Ramos Allup, quien para finales de ese mismo año tenía 8,5 % de aceptación con base en la misma encuesta. Machado, con 7,9 %, tiene el menor apoyo popular de los prospectos de la oposición, según Venebarómetro. El político Henri Falcón, quien llevó la Alcaldía del municipio Iribarren en Lara por dos períodos consecutivos y la Gobernación del estado en dos oportunidades, le sigue a Mendoza en la valoración, con 14,8%.

Pero la aprobación de los venezolanos consultados no se traduce aún en una candidatura real. No hay declaraciones oficiales de Mendoza que avalen la aspiración social. El silencio que ronda la idea tampoco descarta la posibilidad de que se materialice antes del 30 de abril, fecha propuesta por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que trastocó los esperados avances en el tema electoral de la negociación entre Gobierno y oposición en República Dominicana.

Para Salamanca “es como si estuviera en una especie de campaña preelectoral” sin realmente estarlo. Desde su perspectiva, la aparición del empresario en el panorama electoral refuerza la concepción de que un mesías, un outsider en el espectro de figuras políticas actuales. Es el único capaz de arrebatarle a Maduro la presidencia en las urnas. “Es bueno para unas elecciones, pero no para la cultura popular del venezolano”, arguye. Además, Mendoza figura en un contexto en el que los líderes opositores con mayor aceptación de la ciudadanía —el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, y el exgobernador del estado Miranda, Henrique Capriles— están fuera del ruedo; el primero, en arresto domiciliario y el segundo, todavía inhabilitado.

Este jueves la Universidad Metropolitana fue sede del foro ¿Qué pasará en Venezuela?, donde el politólogo mostró escenarios electorales que pudieran presentarse durante el primer cuatrimestre de 2018. En unos sufragios constitucionales sería imposible que el gobierno de turno mantuviera al actual mandatario en su silla presidencial. “No gana esas elecciones”, sentencia Salamanca, y continúa: “La fuerza del Gobierno es proporcional al control del sistema electoral y la división de la oposición”. Considera inviable que Maduro y la maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) se sometan a unas elecciones con garantías propias de una democracia.

En cambio, unos comicios donde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) –o un outsider que englobe buena parte del electorado– no esté en el panorama abre un espectro en el que el Gobierno dé por ganada la partida. Un proceso sin la participación de una figura opositora unitaria puede traducirse en las elecciones “más sucias en la historia de Venezuela”, donde la integridad oficial simplemente no exista.

Mientras las elecciones presidenciales se mantienen sin fecha ni candidatos opositores claros, la economía del país va en picada. De acuerdo con el diputado Ángel Alvarado, economista de profesión y también ponente de “¿Qué pasará en Venezuela?”, la hiperinflación no parece aminorar su curso, ni lo hará en el transcurso del año. 2.616 % fue la cifra anual que soltó la comisión de finanzas de la Asamblea Nacional en referencia al 2017, primer año en la historia del país en que alcanzó cuatro dígitos. En el primer mes de 2018, la inflación fue de 95,3 %, de acuerdo con la firma Econométrica, y se ubicó apenas unos puntos porcentuales por debajo de diciembre de 2017 (98,1 %). Se ha generado un “repudio” a la moneda nacional de curso debido a las expectativas no cumplidas en referencia a su valor. “Este año podríamos ver una reconversión monetaria, pero eso no te resuelve el problema”, argumenta Alvarado.

De hecho, las malas políticas implementadas en sectores como el de alimentación llevarán a la población venezolana a una hambruna en 2018. El diputado afirma que, según sus cálculos, la tasa de mortalidad a causa de la desnutrición y patologías derivadas del hambre y la alimentación deficiente crecerán de 19 puntos porcentuales actuales a 25 en el transcurso del año.

Estas malas políticas tocaron incluso a Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), actualmente bajo la lupa del fiscal general designado por la ANC, Tarek William Saab, por casos de corrupción en el área operacional y administrativa. En octubre de 2017 la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) reportó que Venezuela ponía 1.955.000 barriles de petróleo en el mercado internacional, hecho que ubicó a la estatal en mínimos históricos. El diputado Alvarado afirma que la producción no repunta. Al contrario, asegura que de los 1.300.000 barriles que se generan hoy en día, apenas 300.000 corresponden a PDVSA. Del resto se encargan empresas extranjeras. “Entraremos en una economía pospetrolera porque se destruyó la industria. Se tendrán que hacer cambios. Con el quiebre de PDVSA se acabó el estatismo”, sentencia.

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