Madre de Paúl Moreno: “Lo único que pido es que el asesino de mi hijo pague cárcel”

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Maracaibo.- “Hace un año me destrozaron el corazón”. Marlene Camacho llora la muerte de su hijo Paúl Moreno, un socorrista de los Cruz Verde que el 18 de mayo de 2017 murió arrollado en una protesta antigubernamental en Maracaibo.

“Fue el peor de mis días. Me destrozaron el corazón. Cumple un año de fallecido, porque me lo arrebataron de mis manos. Hoy lo único que pido es que el asesino de mi hijo pague cárcel”.

Paúl Moreno, estudiante de Medicina, tenía 24 años. Murió arrollado cuando participaba como socorrista de los Cruz Verde en una protesta contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro que se registró en la avenida Fuerzas Armadas de Maracaibo. El responsable es el joven Omar Barrios, quien cumple arresto domiciliario a la espera de que se celebre una nueva audiencia preliminar para definir el pase a juicio o no del imputado.

Barrios fue beneficiado el 17 de noviembre con una medida de libertad condicional, tras considerar el tribunal Sexto de Control del Circuito Judicial Penal del estado Zulia que el arrollamiento fue un accidente. La medida fue revertida el 31 de enero de este año por la Corte de Apelaciones tras constatarse vicios en el proceso.

“Mi hijo era un muchacho del grupo de Cruz Verde, ya iba graduarse de médico. Ellos estaban salvando vidas, tanto de un lado como del otro; ellos no estaban tirando piedras, no tenía nada que ver con los partidos”, cuenta la señora, quien confiesa que le gusta vestir la franela con la imagen de su hijo, a quien considera un “héroe”.

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Sed de justicia

“Yo pido justicia para mi hijo. Se llama Omar Barrios el asesino de mi hijo. No es justo que ese muchacho esté ahorita en la calle. Debería estar pagando cárcel porque lo que hizo fue intencional. Se le dijo muchas veces que no podía pasar, pero él aceleraba y aceleraba la camioneta”.

Paúl estaba sentado junto a dos amigas en una isla de la avenida Fuerzas Armadas, cerrada por las protestas que se hacían entonces contra el Gobierno venezolano. “Cuando mi hijo quiso levantarse fue cuando este muchacho se lo lleva por delante”.

“El asesino tiene que estar bajo rejas, en la cárcel. Le pido a mi Dios que me de fuerza porque yo como madre guerrera no me voy a quedar tranquila hasta tanto no lo vea en la cárcel”, agregó.

Al joven Omar Barrios lo conoce. Lo ha visto en los tribunales y asegura no guardarle rencor ni odio, aunque reconoce: “Es fuerte tener al asesino de tu hijo frente a ti”. Pero con él no ha cruzado ni una palabra. Con su padre, llamado también Omar Barrios, sí.

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“Su padre consiguió mi número y me escribía casi todos los días por Whatsaap. Me decía que yo era una persona de Dios. Pensaba que era alguien que me estimaba. Le preguntaba quién era y no me decía. Le pedí a mi hijo Carlos que averiguara el número y me dijo: ‘es del papa del asesino de mi hermano’”.

No perdió tiempo y lo llamó. “Le dije: ya sé quién eres tú. No me contestó. Y le pedí que no molestara más en mi teléfono. No lo volvió a hacer. Si creía que con eso iba a conseguir que yo desviara la sentencia, está equivocado”.

La señora Marlene le cantó a su hijo. | Foto: Rafael Sulbarán

A un año del dolor

“Tranquila mami, todo va a estar bien”. Esa fue la última frase que le dijo Paúl Moreno a su mamá hace hoy un año al salir de su casa en la mañana y horas antes de morir.

Marlene Camacho recuerda todo lo que hablaron el jueves 18 de mayo de 2017, así como el momento en que se enteró del fallecimiento del menor de sus dos hijos.

A las 3:30 de la tarde le tocaron la puerta de su casa hace un año. Era uno de los amigos de Paúl. “Mami, vístete rápido que a Paúl lo acaban de atropellar y necesita tu sangre”, le dijo el muchacho, según recuerda Camacho.

El joven la vistió, revela la mujer. “Yo no podía agarrar nada”. De su casa, en la urbanización San Jacinto, llegó en unos minutos al Hospital Adolfo Pons, adonde habían llevado a Paúl.

“Estaban todos los de la Cruz Verde y yo solo preguntaba por mi hijo. Me pasaron a la emergencia y lo vi. Estaba en una camilla y alrededor de él estaban todos los médicos. Salieron a abrazarme y me decían ‘se nos fue mi colega’. Yo no entendía. Me doblé la manga de la camisa y les dije: ‘Me sacan toda la sangre y se la ponen a mi hijo’. Me abrazaron y me dijeron ‘se nos fue nuestro colega’”.

El dolor la invadió. “Yo lo miraba y decía: no puede ser, mi hijo no. Ese no es mi hijo. Fue muy fuerte para mí”, aseguró la mujer, que no pudo contener el llanto.

Hace un año que no está, pero todo sigue igual en su vivienda. La ropa, los cuadernos, el bolso, los zapatos y la computadora de Paúl siguen en el mismo lugar en su casa. “Todo está intacto, el closet, su cama”. Camacho insistió: “Todo sigue intacto. Mi casa huele a Paúl”.

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Una Asociación para ayudar

Hoy la señora Marlene se refugia en la Asociación Paúl René Moreno Camacho, a través de la cual reciben donaciones de alimentos y medicamentos para ayudar a enfermos crónicos y niños en estado de desnutrición. “Salvar vidas y ayudar al prójimo, eso es lo que él quería y hacía”.

Oriana Viloria, exnovia de Paúl, la acompaña a la mayor parte de las actividades. “En la Asociación yo ayudo lo más que pueda, porque esto es lo que era Paúl. Él amaba estar en la calle ayudando a le gente, eso es lo que él era”.

Hoy la avenida donde lo mataron lleva su nombre.

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