En la parroquia San Juan el miedo y la apatía de los vecinos impiden solucionar los problemas

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En el oeste del casco histórico de Caracas no se sabe quién pueda estar escuchando o vigilando. Los organismos de seguridad del Estado generan rechazo entre los vecinos, pero para muchos, es peor la apatía de quienes sufren las consecuencias de las decisiones gubernamentales
La plaza Capuchinos, una de las más antiguas de la capital venezolana, marca el centro de la parroquia San Juan. Durante el día la ocupan, sobre todo, hombres de la tercera edad; todos parecieran estar esperando algo, pero nadie sabe qué: “Pasan el día ahí, en calma, supongo”, cuenta Delia Carrasquero, líder comunitaria de la zona. Pero en las noches, la plaza le pertenece a los delincuentes. “Ya ni siquiera hay borrachitos, porque no hay plata”, expresa.