Casi una jornada de trabajo les toma a los tuyeros viajar en el ferrocarril

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En horas pico son comunes los empujones y gritos | Foto: Cortesía @ferrousuarios
En horas pico son comunes los empujones y gritos | Foto: Cortesía @ferrousuarios

A las 4:45 am inicia su día. Debe estar lista en 45 minutos para salir de su casa en el sector La Morita y antes de las 5:30 am enrumbarse hacía la estación Ezequiel Zamora (Cúa) del ferrocarril de los Valles del Tuy. Una vez allí, debe correr apenas suben la Santamaría del sistema y tratar de ubicar un buen espacio donde esperar el tren que la llevará hasta la ciudad capital.

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Entrar al coche es sencillo, luego de unos 10 o 15 minutos de esperar, “si te dejas llevar por la masa de gente que te empuja”, pero eso no la exonera de recibir algunos golpes y empujones de la multitud deseosa de viajar en el vagón. Una vez dentro, pasan otros diez minutos más hasta que se escucha el timbre que anuncia que las puertas se cerrarán, pero estas se vuelven a abrir ante el tumulto de personas que sobresale de los accesos del vagón. Esta acción se repite una, dos, tres, cinco y diez veces hasta que “por fin” todos los usuarios se comprimen lo suficiente para que la puerta cierre completamente.

“Una Venezuela activa, una Venezuela carismática que me regale los buenos días”, se escucha apenas el ferrocarril inicia su recorrido. Al instante, ella advierte que se trata de uno de “los carameleros” que pasa vendiendo cualquier cosa y le toca, como al resto de los usuarios, moverse cual contorsionista en el pasillo del vagón para ceder el paso al vendedor ambulante, que no se deja amilanar por la cantidad de gente y que armaría una riña con cualquiera que no lo deje seguir su recorrido.

Y así, entre unos 20 vendedores que van y vienen, cuidando todas sus pertenencias y sin dejar de sujetarse para no caerse, llega a Caracas, a eso de las 7:30 am, una ya cansada chica que aun debe recorrer 35 minutos más en el sistema Metro hasta la Universidad Central de Venezuela para ver clases. De retorno a casa, después de las 5 de la tarde, repetirá la operación en medio de un mayor caos y cansancio.

Se han reportado accidentes y agesiones dentro del sistema | Foto: Cortesía @ferrousuarios
La estación La Rinconada colapsa en horas pico | Foto: Cortesía @ferrousuarios
Con frecuencia usan el propio tren como pasadizo de un anden a otro | Foto: Cortesía @ferrousuarios

Este es el día a día de Verónica González, joven de 17 años de edad y estudiante de Idiomas modernos en la UCV, a quien el mal funcionamiento del Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE) le ha quitado el entusiasmo por su primer semestre en la universidad y, en cambio, la ha plagado de un pesimismo propio “de quien está cansada de tanto luchar todo el día”, tal como cuenta su propio padre, José González.

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González relata que su hija “llega cansada a la casa, no quiere estudiar, no quiere repasar y solo desea dormir”. La familia de Verónica incluso está en trámites para que la joven se quede en Caracas los días de semana, pues las seis horas de viaje diaria han afectado su rendimiento estudiantil en este primer semestre que está cursando.

José detalla que aunque el costo del pasaje en ferrocarril es mucho más barato que usar el transporte público, las horas de llegada en la noche por el retraso obligan a Verónica a tomar taxis en los que diariamente gasta hasta 1.500 bolívares.

Esta muchacha es solo una de las 120 mil personas que a diario usan el ferrocarril de los Valles del Tuy y que han visto cómo, desde su inauguración en octubre de 2006, el sistema solo ha desmejorado progresivamente junto a la calidad de vida de quienes lo usan. Hoy es un medio de transporte donde la anarquía es la única ley que se respeta.

“Siempre tienen que llevarse un monto adicional de dinero para los ‘por si acaso’, y eso nos descalabra todo el presupuesto familiar”, contó el padre de Verónica.

Supervivencia

El sistema ferroviario Ezequiel Zamora, que conecta a los Valles del Tuy con Caracas, empezó funcionando de manera gratuita y, posteriormente, pasó a tener un costo de Bs. 2,60 por persona, con una flota de 13 unidades operativas rodantes que se redujo a 10 el 29 de septiembre de 2011, tras un choque que involucró a tres trenes.

Actualmente, el servicio cuesta Bs. 4, y funciona en horas pico con nueve coches dobles (cada uno de ellos con ocho vagones de 100 asientos cada uno) y en horas normales con seis trenes de la misma composición.

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“Tenemos un sistema que nos presiona para sobrevivir; te vas contaminando por más que intentes evitarlo”, cuenta Yormaibeht Esparragoza, una usuaria del sistema, quien, aunque no justifica la falta de civismo que impera en el IFE, atribuye la situación a una ausencia de políticas de seguridad que sirvan de contención a los residentes de los Valles del Tuy.

Esparragoza tiene más experiencia que Verónica en el uso del ferrocarril, y en casi nueve años de ir y venir entre la estación “Libertador Simón Bolívar» (La Rinconada) y la estación “Don Simón Rodríguez» (Charallave Sur) puede relatar eventos que van desde un terrible retraso, caídas de muchas personas a las que les pasaron por encima y hasta golpizas entre usuarios que acabaron en puñaladas.

| Foto: Cortesía @ferrousuarios
Arrojar basura a las vías es una práctica común | Foto: Cortesía @ferrousuarios
Los vendedores usan las instalaciones para reunirse y esperar sus turnos de venta | Foto: Cortesía @ferrousuarios

“Lo que nos importa a todos es sobrevivir; no ser golpeados, porque si tienes una masa detrás, cómo luchas para que no empujen a nadie. De alguna manera, te unes a la gran mayoría de gente que empuja y pierde cualquier criterio para lograr sobrevivir en ese desastre”. Es el testimonio de Yormaibeth, que en promedio pasa seis horas del día dentro del sistema para llegar a Caracas y luego de este destino hasta Ocumare del Tuy, su lugar de residencia. Asegura gastar 50% de su salario mínimo neto en la travesía.

Pero estas dos usuarias del servicio coinciden en que, aunque hay problemas de todo tipo, en este momento la inseguridad es uno de los flagelos más dramáticos dentro del sistema, donde al caos y a la presencia de artistas populares se suman más de 200 vendedores ambulantes y los llamados “mochileros”, que no son más que obreros que corren por todo el sistema, patean, empujan y hasta aúllan como lobos para conseguir hacerse de un asiento.
Las autoridades del ferrocarril lo admiten: “El primer problema del sistema es la inseguridad”, dijo a El Pitazo un alto funcionario del IFE que prefirió no identificarse.

“La calidad del servicio está desmejorada en un 80%, pero ese porcentaje se lo imputo, en parte, al usuario que se golpea, que deteriora las instalaciones, apoyando la economía informal, dañando los equipos de cobro de pasaje”, reseñó el trabajador, quien agregó que los esfuerzos y planes que se han implementado para atacar los problemas del ferro han ido desvaneciéndose en el tiempo por el grave déficit de personal que presenta el instituto.

“Se debe considerar que este es un sistema de transporte masivo y no podemos tener a dos policías por puerta solo para organizar una cola. Ciertamente, el usuario de los Valles del Tuy es un usuario atípico; un usuario que, por pertenecer a esta zona, que es una ciudad dormitorio, vive contra el reloj. Es un usuario muy ansioso, más violento”, refirió.

El funcionario informó que en este momento hay solo seis operadores por estación y unos diez jóvenes que, bajo la figura de beca trabajo, apoyan dos horas en la venta de las fichas.

“No hay personal de seguridad en las estaciones; esa es una desventaja desde el punto de vista operativo… Se ha solicitado seguridad al ente regular, que son las oficinas de protección y control de riesgo y es una situación país de la que nosotros tampoco escapamos, porque hay un déficit tanto del personal operativo como del de seguridad”, añadió este empleado del IFE, que cuenta con casi 11 años de experiencia en el sistema, lo mismo que está por cumplir el ferro de inaugurado.

Unas 120 mil personas al día hacen uso del sistema Ezequiel Zamora | Foto: Cortesía @ferrousuarios
Los usuarios deden dar paso a los vendedores ambulantes | Foto: Cortesía @ferrousuarios

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