FOTOS | 25 años después del 4F, vecinos de La Casona, La Carlota y Miraflores añoran la seguridad

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4-F 1992. Tropas institucionalistas toman el control, y desalojan a civiles, del Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT) el 4 de febrero de 1992, donde se habían donde se habían refugiado partes de las tropas golpistas que fracasaron en el intento de tomar al base aérea de LA carlota. FOTO: Harold Escalona
Tropas institucionalistas toman el control de La Carlota luego de la intentona golpista (4 de febrero 1992) | Foto: Harold Escalona

Caracas.- La intentona golpista de hace 25 años, liderada por el ahora fallecido presidente Hugo Chávez, es un episodio heroico para algunos y de rechazo para otros. Para los vecinos de La Carlota, La Casona y el Palacio de Miraflores es un momento que no quisieran recordar. Sin embargo, en El Pitazo le llevaremos el testimonio de varias personas que vivieron el 4 de febrero de 1992 y que siguen siendo vecinos de los principales flancos de aquella insurrección.

LA CASONA 

Funcionario de la DISIP custodia la entrada principal de La Casona en Caracas, durante la tarde del 4 de febrero de 1992 | Foto: Harold Escalona

La asonada militar de 1992 comenzó en La Casona con apenas un tiro. Posteriormente, una ráfaga de disparos puso a temblar a los vecinos de las urbanizaciones Santa Cecilia, Bello Campo y La Carlota. Ramón Mendoza tiene 26 años; asegura que no recuerda nada de aquél episodio y a tono de broma dice que como era un bebé, es probable que haya pasado durmiendo todo el Golpe de Estado. De lo que sí sabe este joven es que la seguridad ha cambiado y ahora califica a La Casona como el vecino “hostil” de la urbanización.

Su padre, Heissel Mendoza, de 56 años, sí recuerda cada momento. “Lo primero que escuché fue un disparo, luego una ráfaga de ametralladora y después un mortero, allí fue que en realidad supimos que estaba pasando algo serio. Nos fuimos a un sitio seguro de la casa, buscando que las balas no fuesen a penetrar. Como a las 2 de la mañana paró el fuego; todo se quedó en silencio y pasó un oficial y dijo que les daba tiempo de que recogieran a los heridos y las bajas y alguien le contestó desde La Casona que ellos eran tropas profesionales y entonces se intensificó la balacera otra vez. Escuché clarito cuando llegó Carlos Andrés Pérez«.

El señor Mendoza recuerda que los días posteriores al 4F, el Gobierno de entonces les pagó todos los daños materiales, que en su caso fueron los cauchos de su carro. 25 años después asegura que más allá del tema político todo ha cambiado, especialmente en el tema de la seguridad.

En la actualidad,  los alrededores de La Casona son considerados como zonas de seguridad | Foto: El Pitazo

«Antes dormíamos con las puertas abiertas, con la seguridad de que nada pasaría, pero ahora que esto es zona de seguridad es diferente: hay atracos a mano armada; a mi me llevaron un carro, al igual que a otros vecinos, y frente a las garitas atracan a la gente y no pasa nada. También hay que decirlo: esos soldados están pasando hambre, porque lo ven a uno con un pan, queso o cualquier cosa y empiezan a pedir», puntualiza.

Unas casas más abajo, el señor Andrés Leal, de 64 años, cuenta que él tenía un club de video y llegó a la 1:00 de la mañana. A los 15 minutos, empezó la ráfaga de disparos, que no cesó hasta el día siguiente. «Fue un tiroteo tremendo. Todo el mundo se resguardó en los cuartos del medio, todos los carros fueron baleados, había disparos de un lado y del otro. La debacle que estamos viviendo ahorita fue por ese episodio. La seguridad acá es relativa. Hay temporadas en que todo está bien y otras en que roban todo el tiempo. En los tiempos de la Cuarta República había Policía Metropolitana, Disip y ellos se encargaban de ver lo que ocurría en la calle, ahora eso no es así», agrega.

Así luce la residencia presidencial La Casona en la actualidad. Funcionarios de la Guardia Nacional ocupan las entradas y las garitas | Foto: El Pitazo

LA CARLOTA

4 de febrero de 1992 en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda de La Carlota | Cortesía

Son pocos los edificios habitados que quedan cerca de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, mejor conocida como La Carlota. En su mayoría, las edificaciones que están en los alrededores se convirtieron en clínicas, locales comerciales y oficinas. No obstante, en el Boulevard de Chuao, la señora María Cecilia de Ramos, de 84 años de edad señala que de aquella experiencia de 1992 le quedó el estar atenta a cualquier movimiento en la base aérea. «Siempre me estoy asomando en la ventana porque mi ventana tiene vista a la pista», precisa.

Fachada de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda de La Carlota, 2017 |  Foto: El Pitazo

Sobre la seguridad es poco lo que tiene que decir, pues su avanzada edad no le permite estar mucho tiempo fuera de casa, pero sí sabe por referencia que debe pasearse con cuidado por el bulevar por el que ahora transitan motorizados y carros a toda velocidad.

| Foto: El Pitazo

PALACIO DE MIRAFLORES 

Fachada del Palacio de Miraflores luego de los enfrentamientos de la intentona golpista | Cortesía

Todos los alrededores del Palacio de Miraflores son zona de seguridad. Varias cuadras están resguardadas constantemente por funcionarios de la Guardia de Honor Presidencial y la Guardia Nacional (GN). En grandes avisos se prohíbe la utilización de cámaras y se lee en letras mayúsculas: Zona de Seguridad.

Para quienes viven cerca de La Pastora, El Calvario y la entrada de Monte Piedad, la inseguridad es un problema. Vivieron tiroteos el 4F de hace 25 años, pero también viven episodios de violencia en la actualidad. La señora Isabel Cedeño lleva sus 65 años de vida en su casa en Monte Piedad.

Del 4F recuerda que muchas de las cosas las vio por televisión. Desde su ventana se ve uno de los muros principales de Miraflores y desde el patio se ve el Museo Histórico Militar, ahora Cuartel de la Montaña. «Vimos como una tanqueta pasó por la avenida y la gente iba corriendo de arriba para abajo, los militares. Eso era plomo para allá y plomo para acá. Chávez se resguardó en el museo y nosotros en el medio. Disparaban los del Gobierno y disparaban los de Chávez».

En Monte Piedad no hubo registro oficial de fallecidos, pero en la casa de la señora Cedeño hay una marca de bala, que tiene el mismo tiempo que el de la intentona liderada por Hugo Chávez, en una de las paredes. «Mi esposo dice que esa bala todavía está allí adentro. Menos mal no le dio a nadie», asegura.

Ana Pérez tiene 36 años y hace 25 años vio por la ventana de su casa algo que la impresionó. «Yo estaba muy pequeña, pero vi un tanque que pasó por la avenida y llegó a Miraflores. Me acuerdo que los aviones pasaban y caían bombas. Nos tuvimos que resguardar en la parte de debajo de la casa, pero también en la avenida había unos autobuses como del Ejército que ayudaban a dar armas para apoyar la intentona. En ese tiempo decían que Hugo Chávez iba a derrocar a Carlos Andrés Pérez para poder vivir mejor. Eso era lo que pensábamos», apunta. El techo de su casa quedó lleno de casquillos de bala, pero señala que ahora es igual, aunque por razones diferentes: la inseguridad.

Orificios de bala perdida en la fachada de una casa ubicada en la entrada del sector Monte Piedad del 23 de Enero, producto de los enfretamientos 4F |  Foto: El Pitazo

*Los nombres de los testimonios fueron cambiados porque los vecinos expresaron sentir temor a represalias

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