Las medicinas se consiguen por las redes sociales y haciendo tour farmacéuticos

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Cortesía: Radio Fe y Alegría

Los remedios que escasean los ofrecen los bachaqueros por el triple del precio que tienen marcado

Cortesía: Radio Fe y Alegría
Cortesía: Radio Fe y Alegría

Equipo El Pitazo en la calle

En estos últimos tiempos enfermarse en Venezuela se ha convertido en una calamidad, pues se dificulta conseguir desde un antialérgico o métodos anticonceptivos hasta los medicamentos para pacientes crónicos. Anteriormente se iba a la farmacia cercana al domicilio o lugar de trabajo para comprar cualquier fármaco, pero ahora hay que patear la calle o hacer la búsqueda en redes sociales.

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Un día a la semana, bien temprano, Indira Castillo, vecina de Carapita, parroquia Antímano, se viste con un mono y zapatos deportivos y comienza el tour por la ciudad en búsqueda de Trileptal suspensión de 6% y  Diazepam 5 mg o 10 mg, para su niña de tres años que sufre de epilepsia. Manifiesta no tener suerte cuando llama a las farmacias, por lo que se pasea por Montalbán, El Paraíso, San Martín y El Silencio. En esas zonas visita Fundafarmacia, Farmayor, Farmatodo y Locatel.

“El último lugar que recorro es Catia y a veces las consigo. Esas medicinas cuestan menos de 300 bolívares y he tenido que comprarlas muy caras a los bachaqueros, en  Bs. 3.500 y 5.000 por frasco o caja. Lo hago por la salud de mi hija. Ellos también venden  antialérgicos como Desalex en tableta de 10 mg y en jarabe, dependiendo de la marca. En las farmacias están entre Bs. 485 hasta 1.500 y en la calle se consiguen en  5.500 hasta 6.000 bolívares”, detalló Indira Castillo.

La docente Yerhika Villasmil es otra de las personas que sufre un viacrucis para encontrar las medicinas que requieren diariamente en casa. “Cinco adultos tomamos Losartán potásico para tratar la hipertensión, dos toman Enalapril para lo mismo; mis hijos toman Liolactil y Florestor contra la disbiosis intestinal. Los conseguimos haciendo tour farmacéutico y por trueque con otras personas”.

Los antibióticos tampoco se obtienen con facilidad en el mercado farmacéutico. Fulgram 400 mg, Unasyn, Claritromicina 250 mg  y Longacet cuestan entre 1.800  y  2.500 bolívares, pero como están escasos, los bachaqueros –que los consiguen sin ninguna dificultad- los venden en 7.500 y 8.000 bolívares. María Mendoza, vecina de Guarenas, reportó que consiguió el medicamento que necesitaba en una farmacia social del 23 de Enero.

Cortesía: Globovisión
Cortesía: Globovisión

Las farmacias sociales como Fundafarmacia, que ofrecen a los sectores de limitados recursos medicamentos con precios solidarios, se han convertido en una opción para organizaciones como la Fundación Soy Aspie, que defiende los derechos de las personas con autismo y síndrome de asperger. Iris Rivero, vocera de esta ONG, afirma que los grupos de madres se organizan para llamar a las distintas sedes en busca de anticonvulsivos y otros fármacos. Otra modalidad que usan es la búsqueda en la web https://www.fundafarmacia.com/, en el ícono producto está la base de datos con características del producto y establecimiento donde se encuentra.

Rivero asegura que han sido efectivos los donativos recibidos por redes sociales. “Lo que más hacemos es la cadena y se reporta la solidaridad del venezolano, de esa manera hemos podido cooperar con algunos casos. Sin embargo, es frustrante cuando sabes de la necesidad de un niño o un adulto de  un medicamento que puede poner en riesgo su vida y no se encuentra, es desesperante”, dijo Rivero.

Otro sitio donde garantizan medicinas a la población es el Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas (Sefar), ubicado en Las Adjuntas, Macarao. Los pacientes deben ir con copia de la cédula de identidad, récipe original con fecha vigente, y mucha paciencia para hacer la cola y esperar por los medicamentos. En las redes sociales indican que recientemente hubo dotación, mientras que algunos usuarios reportan que no se consiguen varios de los medicamentos que buscan. Como ejemplo, mencionaron Carbamazepina de 200 mg, que –según les indicaron- no lo distribuirán más. Los números de teléfonos a la disposición de la población son 0212 (4339941 y 4339742).

Cortesía: Notitarde
Cortesía: Notitarde

Regaño ministerial

El pasado 25 de febrero, el vicepresidente para el Área Social, Jorge Arreaza, y la ministra de Salud, Luisana Melo, anunciaron el abastecimiento de los consultorios de Barrio Adentro, los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y los Centros de Alta Tecnología, con los medicamentos más solicitados como antihipertensivos, analgésicos, protectores gástricos, antiasmáticos, multivitamínicos y ácido fólico.

Las autoridades también prometieron para una segunda fase la dotación de las farmacias del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) y en una tercera fase se comprometieron a atender a los 67 locales de FarmaPatria.

A la par de estos anuncios, el vicepresidente Arreaza y la ministra Melo activaron la línea telefónica 0800 Salud Ya (0800-725-83-92) para evitar el tour farmacéutico por distintos sitios y para que las personas sepan en cuáles farmacias se encuentran los medicamentos que necesitan, incluso los llamados de alto costo.

La sala situacional se encuentra ubicada en Sabana Grande. La llamada tiene un tiempo estimado de tres minutos. Después del debido registro del nombre, número de cédula de identidad y ubicación del usuario, se le informa la localización del medicamento.

Este sistema de información trabaja con los datos actualizados que reciben de las farmacias sociales Fundafarmacia y Farmapatria. Una de sus operadoras informó a El Pitazo que no cuentan con la data vigente de Locatel, Farmatodo y Farmahorro, por lo que sugieren a los usuarios que llamen a esos establecimientos.

Ocho  meses después de activado este servicio, el pasado 4 de octubre, el presidente Nicolás Maduró regañó en su programa En Contacto con Maduro a la ministra de Salud, Luisana Melo, por deficiencias en el funcionamiento del sistema 0800-Salud Ya y le exigió que en 24 horas presentara una solución inmediata para resolver los inconvenientes presentes en la distribución de medicamentos. Finalizó el mes y sobre este asunto no hubo respuesta ni se vieron soluciones.

Cortesía: AVN
Cortesía: AVN

Recientemente, el primero de noviembre, durante la presentación del informe de Derechos Humanos de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Ministra de Salud aseguró que un promedio de 1.142.422 medicinas entregan por día, a través del Sistema Nacional de Distribución. Esta información fue desmentida por el médico oncólogo y diputado a la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, a través de su cuenta en Twitter, donde acusó a su colega Luisana Melo de mentirle al organismo internacional porque la escasez de medicamentos alcanza un 80%.

 

Mosca con los estafadores

Las redes sociales se han convertido en el medio eficaz para solicitar o para ofrecer medicinas. En Twitter, Facebook y grupos de Whats App llevan la batuta en la difusión de las necesidades de quienes requieren medicinas para tratar sus enfermedades.

Sin embargo, hay que estar pendiente porque personas inescrupulosas se aprovechan de la necesidad de otros para embaucarlos. Indira Castillo cuenta que se salvó de perder 5.000 bolívares que le pidieron que transfiriera para enviarle desde el estado Zulia un paquete con trileptal. “Yo hice la solicitud por Twitter y por el periódico, me llamaron y me ofrecieron la medicina que supuestamente estaba en Maracaibo, pero dejaron de atenderme cuando les dije que un familiar podía pasar a retirarla donde dijeran”.

Otros han sido víctimas de estafas. Así lo denunció el pasado mes de septiembre Yoender Zambrano en su cuenta Twitter @YoenderZambran1, a quien también le pidieron que transfiriera 3.400 bolívares a la cuenta corriente 0175 0141 17 0000000152 del Banco Bicentenario, para pagar el envío de 12 ampollas de Epamin que requería con carácter de urgencia su hermana. Se confió y depositó, luego de hacer la transacción el individuo desapareció y no atendió más el teléfono.

Jhonatan Rodríguez, presidente de la Organización Stop VIH, también denuncia que afiliados a esta ONG han sido víctimas de funcionarios públicos que trabajan en el sector salud y tienen acceso a los antirretrovirales, que venden a precios elevados en sitios clandestinos. Afirma que estas personas se aprovechan del desabastecimiento de fármacos para tratar enfermedades como sarcoma de kaposi, toxoplasmosis, tuberculosis, citomegalovirus y herpes que afectan a las personas que tienen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), cuando están inmunosuprimidas.