Oxígeno: la nueva preocupación en el Hospital Central de Valencia

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No hay explicaciones oficiales sobre las fallas de oxígeno que ocurrieron este mes | Cortesía
No hay explicaciones oficiales sobre las fallas de oxígeno que ocurrieron este mes | Cortesía

Valencia.- Algo no anda bien. En el quirófano los médicos quedan perplejos ante la interrupción de oxígeno: la tubería se quedó sin presión. Se impacientan. Tienen que improvisar: ese es su carta de presentación en el ejercicio de la medicina en Venezuela. Hay que pasar a respiración mecánica para que el paciente “no se quede”: el término con el que apodan a la muerte. Su lista de preocupaciones acaba de ensancharse.

La encuesta nacional de hospitales es un estudio presentado ante la Asamblea Nacional (AN) por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como Médicos por la Salud y el Observatorio Venezolano de Salud (OVS). En 2016 se reveló que la escasez de material médico y quirúrgico fue de 81%, un crecimiento de veinte puntos porcentuales en comparación con el año anterior. El estudio incluye la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (Chet), también conocida como el hospital central de Valencia, donde ahora las fallas de oxígeno son parte del problema.

Ricardo Rubio, presidente de la Sociedad de Médicos Residentes de la Chet (Somir), explica que durante marzo se presentaron al menos dos fallas. “Esto es algo sumamente grave”. Los familiares de pacientes intubados o que requieren oxígeno tuvieron que salir a comprar y buscar bombonas, algunas comercializadas hasta en 50 mil bolívares, para suplir las fallas del gas que se supone debería llegar por tuberías y de manera directa a salas de hospitalización, cuidados intensivos y quirófanos.

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Una paciente estuvo cerca de morir en la sala de hospitalización de maternidad, explica el galeno con preocupación. Los médicos de guardia acudieron a tiempo para salvarla y aplicarle métodos mecánicos de aireación. Tuvieron que buscar una bombona pequeña para salvarla, porque la señora perdió saturación de oxígeno en la sangre. “Estamos improvisando, que es lo que no deberíamos estar haciendo”.

Las fallas ocurrieron entre los últimos días de febrero y la primera quincena de marzo. Se fue la presión de oxígeno en quirófanos, maternidad y pediatría, dijo el doctor. Cuando se verificó el estado de las reservas del hospital, se dieron cuenta que estaban agotadas. “En quirófano no hay bombonas de emergencia. En cuidados intensivos maternos hay, pero insuficientes: de seis camas hay dos bombonas; y en cuidados intensivos de adultos también hay déficit”, dijo Rubio a principios de marzo.

Ricardo Rubio, presidente de Somir en la Chet | Luis A. Borrero

La segunda vez que falló la presión fue un jueves a las 4:30 am. Ese día, horas después llegó el director del hospital, acompañado de Raúl Falcón, secretario de Salud del gobierno de Carabobo y presidente de la Fundación Instituto Carabobeño para la Salud (Insalud), que es responsable del funcionamiento del hospital. “Ellos llegaron en la mañana, como a las 7:30, para inaugurar algo en oftalmología, y se encontraron con este problemón”.

La Chet cuenta con un tanque con capacidad de 20 mil litros de oxígeno. La demanda, según Rubio es de entre 1.200 y 1.500 litros diarios, dependiendo del comportamiento de los pacientes. “Cuando revisaron la bombona había solamente 2.500 litros el miércoles en la tarde, un día antes de la interrupción. Cuando se presentó la baja de presión, la madrugada siguiente, ya las reservas estaban en cero”.

Cinco horas después, con pacientes todavía intubados, llegó un camión de Oxígeno Carabobo (Oxicar). La empresa privada es la encargada del suministro en la Chet. El problema se resolvió, pero Rubio, al igual que muchos médicos, quedaron con la preocupación de una posible nueva falla. “Oxicar puso ese día apenas 4.500 litros, la gran pregunta es ¿por qué ponen tan poquito? ¿Será una medida de presión para que el Gobierno pague? Eso es lo que no me explico”.

Un representante de la empresa dijo a El Pitazo que sí hay morosidad con los pagos de oxígeno. “Ciertamente hay una falla con los pagos, pero nosotros no hemos dejado de suministrar ni un solo día al hospital, porque tenemos un compromiso con los pacientes”. Los despachos se hacen dos o tres veces a la semana, dependiendo de la demanda. La fuente agregó que la segunda falla no se debió a una fuga, sino a un corte de electricidad. Incluso funcionarios del Ministerio de Salud llamaron para resolver cuanto antes el problema, que impedía el llenado de la bombona. El vocero sugirió que no se publicara nada porque “no había problema, ya todo estaba resuelto”.

Hay una laguna en la versión oficial, critica Rubio. La segunda vez que falló el suministro se tardó nueve horas para que zonas altas como el cuarto piso de la Chet recuperaran la presión. “Obviamente nadie nos da explicaciones”. Exhortó a que lo que se vivió entre febrero y marzo sea una advertencia: los despachos tienen que regularizarse, se tiene que honrar la deuda y hacer mantenimiento de tuberías e instalaciones eléctricas del hospital. De eso depende cada bocanada de aire de los pacientes.

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