Para vecinos de El Encantado hace tiempo se perdió “el encanto” en la zona

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Los huecos están en toda la vía para llegar al conjunto residencial | Foto: Carolina Soto
Los huecos están en toda la vía para llegar al conjunto residencial | Foto: Carolina Soto

El Hatillo.- La Hacienda El Encantado, un gran complejo urbanístico ubicado en Macaracuay, municipio El Hatillo, que en algún momento prometió ser un lugar “de película” para quienes decidieron invertir allí, es ahora un espacio en el que servicios básicos como el alumbrado, el transporte público y el mantenimiento de la vialidad brillan por su ausencia.

No fue sino hasta hace un par de años que esta comunidad urbana fue reconocida por completo dentro de la jurisdicción de la Alcaldía de El Hatillo; no obstante, los vecinos reportan que no hay quien lidie con los problemas que atañen a los habitantes de la zona, que viven entre “troneras” y pasan “las de Caín” para poder salir de sus residencias si no tienen vehículo propio.

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“Hay un problema con los servicios públicos: no hay alumbrado y hay un problema con la operadora de telefonía pública, con la que los vecinos no contamos. Toda la vía está en penumbra y todo un costado de la vía principal son cerros que no tienen los trabajos de contención adecuados y van cediendo y cayendo sobre la vía, destruyéndola y generando cada vez más huecos y hundimientos en todo el trayecto. Y las tapas están todas hacia afuera; no son planas, están hechas sobre cuadros de cemento más altos que aparecen en la vía”, relató Marco Ruiz, quien reside en la III Etapa de las Residencias El Encantado desde hace dos años y medio.

La Alcaldía de El Hatillo es la responsable de esta jurisdicción | Foto: Carolina Soto

El vecino contó que al momento de comprar en la zona, estaba previsto que se trataría de “una gran urbanización” con centros comerciales y establecimientos  para compensar lo retirado de la hacienda y hacer más llevadera la cotidianidad de los residentes. No obstante, “con el tema de la expropiación, ese proyecto urbanístico quedó solo en el papel. Con dificultad los apartamentos fueron entregados a los que habíamos pagado la inicial”, explicó Ruiz.

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Debido a esto, es común encontrar estructuras mal terminadas en la zona, pues tras ser tomadas por el Ejecutivo nacional en el año 2010, cuando el presidente ordenó la expropiación de los conjuntos residenciales durante su programa dominical, nadie se hizo responsable de terminar las construcciones, que aunque para ese momento ya estaban avanzadas, aún no estaban listas.

De allí también deviene la dificultad de los vecinos para organizarse, pues incluso hay conjuntos como Las Haciendas, donde solo está habitado el 40% del lugar y se requiere 80% de habitabilidad en los edificios para que los residentes puedan organizarse en una junta.

Los cerros no tienen contención y son comunes los deslaves cuando llueve | Foto: Cortesía

Ante esta realidad, se han conformado en asociaciones civiles para lograr concretar seguridad privada o mercados públicos a los que los vecinos puedan tener acceso, tal como informó Ruiz.

De calamidad en calamidad

El transporte público es bastante pesado; yo, que no tengo carro, lo vivo a diario”, explicó Reyes Ureña, quien vive en las Residencias Uruyen. El joven, que no cuenta con carro propio, se quejó de que hay una sola línea de transporte público, que cumple el servicio a deshoras y solo transita la mitad del camino, por lo que los vecinos se ven obligados a tomar otra camioneta para llegar a El Cafetal, El Llanito o La California, que son las salidas de la urbanización.

“De lunes a viernes, si sales entre cinco de la mañana y nueve de la mañana, cada media hora o 35 minutos pasa una camioneta, pero a partir de allí y hasta las 4:30 pm el transporte se hace muchísimo más pesado, al igual que los fines de semana, que pasa un carro cada 45 min o una hora, y eso si  los conductores quieren ir a prestar el servicio”, dijo.

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Este testimonio fue complementado por Ruiz, para quien “la vialidad es una calamidad y no es un tema único de la urbanización; desde que se empieza a subir por la principal de Macaracuay y Hasta Hidrocapital, que es el punto donde está el desvío para entrar a la urbanización, hay que esquivar huecos en los que cabe la mitad del carro. Dentro de la urbanización es exactamente lo mismo. Un tramo de la vía es de circulación de transporte pesado, porque allí funcionan unos galpones de productos de consumo masivo y eso ha hecho que la vialidad se deteriore cada vez más”.

Fallas en el alumbrado público, en el transporte y hasta en las lineas telefónicas reportan los habitantes | Foto: Cortesía Comunidad

Otra de las quejas es por la maleza en los alrededores de la vía de acceso y la falta de alumbrado público. Lorayne Useche, residente del Complejo Humboldt, acotó que es visible el deterioro de la vía y que se hace aún más insoportable cuando llueve, pues es común que los habitantes de El Encantado se queden incomunicados ante los deslaves de los cerros que no tienen contención.

Con esto coincide Edwin Rangel, quien también vive en el Humboldt y comenta que “si no tienes carro, propio es patético vivir aquí, porque los taxis y carritos por puesto pueden cobrar hasta 3.800 Bs”.

Los vecinos piden a las autoridades de la Alcaldía de El Hatillo que sean más consecuentes con el mantenimiento de la zona y que aumenten el patrullaje policial. Asimismo, insisten en la necesidad de que se establezcan rutas de transporte alternativas que les permitan a los habitantes pagar lo justo por volver a sus “encantados hogares”.

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